Ceuta: una frontera con demasiados invitados
por Alfredo Muñiz
Lo de Ceuta empieza a parecer menos una crisis fronteriza y más una comedia de enredo escrita por un Gobierno que ha perdido el guion.
Primero nos dijeron que nadie podía prever lo que iba a ocurrir. Después aparecen informes que advertían de una entrada masiva. Y ahora resulta que, según Sánchez, aquello fue prácticamente una sorpresa meteorológica: llovieron miles de personas y a Moncloa se le olvidó mirar el cielo.
La pregunta es sencilla: si los servicios de inteligencia avisaron, ¿quién recibió el aviso? Y, sobre todo, ¿qué hizo con él?
Pero en esto aparece Yolanda Díaz, que ha descubierto la solución universal para todos los males de España: el PP.
Si hay una crisis en Ceuta, culpa del PP.
Si hay problemas en la frontera, culpa del PP.
Si mañana se hunde el Titanic, seguramente Feijóo tenía la culpa de haber comprado el iceberg.
Y todo ello adornado con el argumento de que hay que ser «humanitarios».
Por supuesto que hay que ser humanitarios. Pero ser humanitario no significa ser fronterizamente idiota. Una cosa es atender a quien necesita ayuda y otra convertir la frontera en una puerta giratoria mientras el Gobierno explica que cerrarla sería poco solidario.
Lo verdaderamente preocupante no es solamente lo ocurrido en Ceuta. Es que cada nueva revelación obliga a cambiar la versión anterior.
Y cuando un Gobierno tiene que elegir entre sus propios informes y sus propias declaraciones, malo.
Porque quizá los españoles puedan soportar una crisis.
Lo que resulta más difícil de soportar es que les tomen por tontos mientras les explican que lo que están viendo con sus propios ojos no está ocurriendo.
Ceuta no necesita propaganda.
Necesita respuestas.
Y si algún día aparece la dignidad política, quizá también convendría preguntarle si conoce el camino hasta Moncloa.
Aunque, visto lo visto, igual la culpa también es del PP.
Ceuta: la frontera que también fue culpa del PP
por Alfredo Muñiz
Lo de Ceuta empieza a parecer menos una crisis fronteriza y más una comedia de enredo escrita por un Gobierno que ha perdido el guion.
Primero nos dijeron que nadie podía prever lo que iba a ocurrir. Después aparecen informes que advertían de una entrada masiva. Y ahora resulta que, según Sánchez, aquello fue prácticamente una sorpresa meteorológica: llovieron miles de personas y a Moncloa se le olvidó mirar el cielo.
La pregunta es sencilla: si los servicios de inteligencia avisaron, ¿quién recibió el aviso? Y, sobre todo, ¿qué hizo con él?
Pero en esto aparece Yolanda Díaz, que ha descubierto la solución universal para todos los males de España: el PP.
Si hay una crisis en Ceuta, culpa del PP.
Si hay problemas en la frontera, culpa del PP.
Si mañana se hunde el Titanic, seguramente Feijóo tenía la culpa de haber comprado el iceberg.
Y todo ello adornado con el argumento de que hay que ser «humanitarios».
Por supuesto que hay que ser humanitarios. Pero ser humanitario no significa ser fronterizamente idiota. Una cosa es atender a quien necesita ayuda y otra convertir la frontera en una puerta giratoria mientras el Gobierno explica que cerrarla sería poco solidario.
Lo verdaderamente preocupante no es solamente lo ocurrido en Ceuta. Es que cada nueva revelación obliga a cambiar la versión anterior.
Y cuando un Gobierno tiene que elegir entre sus propios informes y sus propias declaraciones, malo.
Porque quizá los españoles puedan soportar una crisis.
Lo que resulta más difícil de soportar es que les tomen por tontos mientras les explican que lo que están viendo con sus propios ojos no está ocurriendo.
Ceuta no necesita propaganda.
Necesita respuestas.
Y si algún día aparece la dignidad política, quizá también convendría preguntarle si conoce el camino hasta Moncloa.
Aunque, visto lo visto, igual la culpa también es del PP.

