Santiago Apóstol: el único peregrino que nunca necesitó Google Maps

Crónica satírica al estilo de Quevedo

Si España tuviera que elegir patrón por oposición pública, acabaría gobernada por un funcionario con sello, un influencer con patrocinadores o un tertuliano de sobremesa. Pero la Providencia, que suele llegar antes que el BOE, puso el cargo en manos de Santiago Apóstol, pescador de hombres, caminante profesional y santo con más kilómetros recorridos que un comercial de la España vaciada.

Dicen las crónicas que evangelizó Hispania cuando aquí todavía confundían la filosofía con lanzar piedras al vecino. Predicó con tanto empeño que apenas consiguió discípulos, prueba evidente de que ya entonces los españoles escuchaban más en la taberna que en el sermón.

Volvió a Jerusalén, donde perdió la cabeza por defender sus ideas. Literalmente. No fue el primero ni el último en comprobar que decir la verdad puede resultar perjudicial para la salud del cuello.

Sus discípulos, tercos como buenos gallegos por anticipación, embarcaron el cuerpo en una nave sin timón ni patrón. Milagro número uno: llegó a Galicia. Milagro número dos: encontró aparcamiento.

Desde entonces Compostela vive de un secreto admirable: convertir el cansancio ajeno en riqueza propia. Miles de peregrinos llegan cada año después de caminar centenares de kilómetros para descubrir que la verdadera penitencia no era el Camino, sino el precio del menú junto a la catedral.

El peregrino moderno ya no carga con cilicio, sino con una mochila de cuarenta litros, un reloj que cuenta los pasos y una aplicación que le avisa cuándo hidratarse. Hace fotografías de cada piedra para demostrar que ha sufrido, aunque el mayor sacrificio sea encontrar cobertura para subirlas a las redes sociales.

Santiago contempla el espectáculo desde su altar con la paciencia de quien ha visto pasar veinte siglos de humanidad. Antes llegaban reyes descalzos pidiendo perdón; hoy llegan turistas preguntando dónde sellan la credencial y si el botafumeiro funciona también los domingos con descuento.

El caballo blanco del famoso “Santiago Matamoros” probablemente pediría hoy una zona de bajas emisiones antes de entrar en batalla. La espada tendría que pasar un informe de impacto medioambiental y el santo necesitaría autorización administrativa para aparecer entre nubes, no fuera a interferir con el tráfico aéreo.

Entretanto, España sigue invocando a su patrón cada 25 de julio con esa mezcla tan nacional de devoción, fiesta y sobremesa interminable. Aquí se puede discutir durante tres horas sobre política, fútbol, impuestos y tortillas con cebolla, pero cuando suenan las campanas de Compostela todos coinciden en una verdad incontestable: cualquier romería mejora si termina con pulpo, empanada y un vaso de buen vino.

Santiago, que conocía bien el alma humana, jamás habría discutido semejante argumento. Sabía que convertir corazones era difícil; convencer estómagos, imposible.

Y así continúa el Apóstol, patrono de España y de los caminantes, viendo desfilar generaciones enteras. Unos buscan fe, otros aventura, algunos una fotografía para presumir y no faltan quienes empezaron el Camino buscando cobertura y acabaron encontrándose a sí mismos.

Porque el verdadero milagro de Santiago no consiste en haber cruzado los mares dentro de una barca imposible, sino en lograr que millones de personas acepten caminar cientos de kilómetros por voluntad propia…, con calor satánico, vendavales y lluvias torrenciales, yo voy a ir a subir que me voy a me voy a duchar y me voy a cambiar que marchamos a las 11 símientras el español medio protesta por tener que subir un piso cuando se estropea el ascensor.

Si Quevedo levantara la cabeza, quizá escribiría:

«¡Oh España, tierra singular! Tus hijos rehúyen el paseo hasta la panadería y, sin embargo, cruzan media Europa para llegar a Compostela, donde descubren que la fe fortalece el alma… pero las ampollas gobiernan los pies.» Alfredo Muñiz.

Últimas

LAS ABEJAS: UNAS GENIAS DE LA GESTIÓN EMPRESARIAL (Y SIN NECESIDAD DE CONSULTORAS)

¡Las abejas son unas matemáticas con alas! por Alfredo...

El arte de robar la gallina y exigir que el vecino pague el pienso

EL COLMO DE LOS SINVERGÜENZAS Manual de supervivencia entre pícaros,...

El testamento de Sánchez: once bombas, mil chiringuitos y un artificiero desesperado

La caja fuerte de Moncloa: once bombas, un Gobierno...

CARTA ABIERTA DE DIMISIÓN DEL MINISTRO DE TRANSPORTES

Una ficción satírica. Cuando la tragedia exige responsabilidades, la...

Siempre al día

937FansMe gusta
606SeguidoresSeguir
1,345SuscriptoresSuscribirte

Newsletter

Siempre actualizado de las últimas noticias, ofertas y anuncios especiales.

spot_img

¡No te lo pierdas!

LAS ABEJAS: UNAS GENIAS DE LA GESTIÓN EMPRESARIAL (Y SIN NECESIDAD DE CONSULTORAS)

¡Las abejas son unas matemáticas con alas! por Alfredo...

El arte de robar la gallina y exigir que el vecino pague el pienso

EL COLMO DE LOS SINVERGÜENZAS Manual de supervivencia entre pícaros,...

El testamento de Sánchez: once bombas, mil chiringuitos y un artificiero desesperado

La caja fuerte de Moncloa: once bombas, un Gobierno...

CARTA ABIERTA DE DIMISIÓN DEL MINISTRO DE TRANSPORTES

Una ficción satírica. Cuando la tragedia exige responsabilidades, la...

Parientes, serpientes y otras especies protegidas por la familia

La serpiente familiar: perdonar sí, tropezar dos veces con...

LAS ABEJAS: UNAS GENIAS DE LA GESTIÓN EMPRESARIAL (Y SIN NECESIDAD DE CONSULTORAS)

¡Las abejas son unas matemáticas con alas! por Alfredo Muñiz inspirado en un artículo científico del profesor Miguel Pocoví Con un cerebro del tamaño...

El arte de robar la gallina y exigir que el vecino pague el pienso

EL COLMO DE LOS SINVERGÜENZAS Manual de supervivencia entre pícaros, caciques y almas en venta por Alfredo Muñiz Hay una especie humana que merece capítulo aparte...

El testamento de Sánchez: once bombas, mil chiringuitos y un artificiero desesperado

La caja fuerte de Moncloa: once bombas, un Gobierno y un país buscando al artificiero por Alfredo Muñiz Decía Milton Friedman que toda economía acaba...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí