La cocina unió a Isabel Preysler-Miguel Boyer, y sirvió de excusa para verse en París

Isabel Preysler y Miguel Boyer se conocieron gracias a las citas gastronómicas de Mona Jiménez. Mona invitaba en su casa de Madrid a las personas más influyentes del mundo político-económico de la época, y algún famoso del Hola. En una de aquellas reuniones con lentejas, Isabel fue presentada a Miguel. En realidad, las lentejas no eran precisamente un plato alabado por los más gourmets del grupo pero servían de excusa para reunir al establisment. Entretanto, mientras la parejita se miraban a los ojos, el periodista Emilio Romero -mi padrino de promoción en Económicas- boyer-isabelanimaba el cotarro con sus inteligentes teorías. Eran los años de la movida madrileña y de la beautiful people de Marbella.

Miguel Boyer fue bautizado entonces como “el socialista caviar”. Respecto a Isabel Preysler es una “reina de corazones no gourmet”. Nuestro confidente asegura que come cualquier cosa, así desvelan en exclusiva a PARAHORECA.COM fuentes cercanas a la pareja que cuando eran invitados a pasear en yate por las aguas mediterráneas Isabel pedía patatas fritas congeladas para no dar la lata. A primera hora mandaba que le hicieran una infusión con una mezcla de hierbas medicinales que le recetaba su médico homeópata -entre las que se encuentra el azahar-. La hoy viuda de Boyer mandaba que le echaran la infusión en un termo y con un colador de plata -que le había regalado el mismísimo exministro- iba colando el líquido a la tacita cuando tenía sed.

Otra de las anécdotas gastronómicas de la pareja fue protagonizada en televisión cuando la Preysler aconsejó como norma de buen gusto que si les invitaban a paella con marisco era educado dejar el marisco para la próxima comida y comer sólo el arroz. Pues vale.

Las escapadas a París a cursos de cocina

En el momento que se conocieron ambos estaban casados y eran personajes muy populares. Isabel, la reina de corazones, y Boyer, un supercerebro de la política y las finanzas. Como argucia para despistar al personal,  Isabel se inventó la historia de que se marchaba a París a falsos cursos de preysler boyercocina. La verdad es que ella no entra en la cocina de “Villa Meona” ni para freír un huevo, aseguran sus malvadas enemigas. Sea cierto o no, la cocinera del casoplón se encarga de lo principal. Ante la huida a la ciudad del amor, el marqués de Griñón se refugiaba en sus bodegas y en sus cacerías mientras la Preysler se reunía en París con el “señor García”, alias que utilizaba el entonces ministro de Economía para sus escapadas a la capital gala.

Otros de los encuentros sonados fue en el Hotel “Los Galgos” de la capital del reino, donde cuentan las malas lenguas que hubo presuntos síncopes en medio del encuentro amoroso. Isabel demintió el asunto y aseguró que ella nunca se había desmayado. Quizás fuera José María Ruíz Mateos  o sus fieles servidores quien se encargaran de divulgar el cotilleo.

Mucha gente no apostaba ni un duro por la pareja, sin embargo el matrimonio estuvo unido hasta el final. En 2012 Miguel sufrió un derrame cerebral pero se recuperó de la enfermedad.

El pasado verano cuando planeaban ir de vacaciones a Marbella, uno quería ir en avión y el otro en coche, según nuestras fuentes. Al final siempre se ponían de acuerdo, y Miguel cedía ante la belleza de Isabel. Además, la reina del glamour continua con una ajetreada vida social en fiestas privadas sólo para los más íntimos; entre sus amigos incondicionales se encuentra Carmen Martínez Bordiú y Florentino Pérez que seguro la consolarán durante el luto.

Son muchos los que opinan que el placer de comer es lo máximo, Miguel e Isabel se conocieron gracias a las lentejas pero las malas lenguas cuchichean que la técnica del “carrete de la china” quita el apetito y anima a la dieta del cucurucho. ¿Mito, realidad o mentira? Nunca lo sabremos. Aunque la gran cuestión sobre el duelo es: ¿habrá enviado Julio Iglesias el más sentido pésame a su ex? Informa Alfredo Muñiz.

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