Marivent, Tarajal y el ajedrez de los reyes

Crónica satírica, irónica y con olor a pólvora diplomática al estilo de Quevedo

por Alfredo Muñiz

En este agosto abrasador, mientras los turistas buscan sombra bajo las sombrillas de Palma y los camareros persiguen al alemán que jura haber pagado la cuenta “ayer”, España asiste a una nueva temporada del culebrón real del Estrecho, una mezcla de Juego de TronosEl Ministerio del Tiempo y una partida de ajedrez jugada con peces espada.

Por un lado, Felipe VI, que mira Ceuta con el gesto de quien contempla una fortaleza sitiada y piensa: “algún día iré”. Por otro, Pedro Sánchez, que responde con el arte supremo de la política moderna: ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Y al otro lado del tablero, Mohamed VI, que mueve las piezas con la paciencia de un jugador que sabe que, cuando Europa pestañea, el peón puede cruzar la frontera a nado.

La escena en Marivent fue digna de una zarzuela con subtítulos diplomáticos. Juan Jesús Vivas llegó con el alma ceutí en una mano y el parte de guerra fronterizo en la otra. El Rey lo recibió con afecto serio, esa expresión borbónica que significa: “entiendo el problema, pero necesito una firma ministerial para coger el avión”.

Porque he aquí la gran ironía nacional: el Rey de España puede prometer visitar Ceuta, pero necesita que el Gobierno le dé permiso para cumplir la promesa. Ni Quevedo habría imaginado un reino donde el monarca tiene corona, uniforme y agenda internacional, pero depende de un refrendo para cruzar el Estrecho como quien pide autorización para una excursión del Imserso.

Mientras tanto, Moncloa practica el deporte olímpico de la evasiva institucional:

“El Gobierno no opina ni sobre los compromisos ni sobre los viajes del Rey”.

Traducido del lenguaje burocrático al castellano de taberna:

“No nos hagan preguntas difíciles en agosto, que bastante tenemos con las encuestas y el ventilador de la corrupción”.

Y aquí entra en escena la propaganda marroquí, que aprovechó una felicitación protocolaria del Día del Trono para presentarla casi como si Felipe VI hubiera enviado una postal diciendo:

“Querido hermano Mohamed: felices fiestas, que el couscous prospere y que el Tarajal no nos estropee la diplomacia”.

La Zarzuela aclaró que el mensaje estaba redactado antes de la avalancha migratoria. Pero el daño ya estaba hecho: en política internacional, una coma fuera de sitio vale más que cien comunicados posteriores.

Los ceutíes, mientras tanto, observan el espectáculo con la resignación de quien vive en una frontera donde la geografía nunca descansa. Vivas habla de “rearme anímico”, expresión magnífica que suena a mezclar psicólogo, cuartel y café cargado.

Y en las tertulias surge la pregunta que alimenta a los conspiranoicos más veloces que un mosquito en chiringuito:

¿Está Marruecos chantajeando al Gobierno español?

Pruebas, ninguna pública. Sospechas, toneladas. En España, cuando una decisión política parece incomprensible, siempre aparece la explicación favorita del ciudadano indignado: “algo saben”. Es nuestro equivalente patrio a los expedientes secretos X, pero con más café y menos extraterrestres.

La realidad probablemente sea más prosaica y, por ello, menos divertida: Ceuta y Melilla son asuntos extremadamente sensibles para la relación con Rabat, y cualquier gesto institucional se mide con lupa diplomática. Pero admitir eso no tiene gracia; mucho más entretenido es imaginar un sótano en Rabat lleno de carpetas misteriosas, micrófonos ocultos y espías con chilaba y wifi de alta velocidad.

Europa, por su parte, aparece en esta obra como el tío rico que llega tarde a la cena familiar. Todos invocan la “frontera europea”, pero cuando toca decidir quién pone los medios, Bruselas suele responder con una mezcla de preocupación, comisiones de estudio y documentos PDF de doscientas páginas.

Así que el tablero queda así:

  • Felipe VI: quiere ir.
  • Vivas: asegura que irá.
  • Sánchez: no dice si irá.
  • Mohamed VI: observa.
  • Europa: redacta conclusiones.
  • Los españoles: intentan entender quién mueve realmente las piezas.

Quevedo, si levantara la cabeza, quizá escribiría algo parecido a esto:

“En España hay rey con deseo, gobierno con miedo, vecino con estrategia y pueblo con paciencia. Y entre tanto refrendo y tanta frontera, Ceuta espera como dama sitiada, mirando al mar por si llega primero el avión real o la próxima crisis diplomática.”

Y remataría, sin duda, con una sentencia digna de taberna imperial:

“Aquí no sabemos si la partida es de ajedrez o de mus; lo único cierto es que unos enseñan las cartas, otros esconden la mano y el peón, como siempre, acaba pagando la ronda.”

Últimas

Pan, circo y masa madre: las bacterias también saben hacer política

EL PAN: ESA COSA TAN SERIA QUE HASTA LOS...

Más años, menos gilipolleces: la sabiduría de mandar al tóxico a paseo

El tiempo no arruga: desenmascara por Alfredo Muñiz Dicen que...

IBIZA: BESOS, YATES Y CUERNOS… ¡AQUÍ HASTA EL PAPARAZZI SE ENAMORA!

IBIZA: DONDE HASTA LAS HERIDAS DEL ALMA SE CURAN...

¿Ligamos o Llamo al Socorrista? Crónicas del Romance Estival

Manual de supervivencia para ligar en verano: del chiringuito...

Siempre al día

937FansMe gusta
606SeguidoresSeguir
1,345SuscriptoresSuscribirte

Newsletter

Siempre actualizado de las últimas noticias, ofertas y anuncios especiales.

spot_img

¡No te lo pierdas!

Pan, circo y masa madre: las bacterias también saben hacer política

EL PAN: ESA COSA TAN SERIA QUE HASTA LOS...

Más años, menos gilipolleces: la sabiduría de mandar al tóxico a paseo

El tiempo no arruga: desenmascara por Alfredo Muñiz Dicen que...

IBIZA: BESOS, YATES Y CUERNOS… ¡AQUÍ HASTA EL PAPARAZZI SE ENAMORA!

IBIZA: DONDE HASTA LAS HERIDAS DEL ALMA SE CURAN...

¿Ligamos o Llamo al Socorrista? Crónicas del Romance Estival

Manual de supervivencia para ligar en verano: del chiringuito...

La familia encantada: entre vampiros, sanguijuelas y herencias del más allá

Condes, Dráculas y primos okupas: crónicas de una familia...

Pan, circo y masa madre: las bacterias también saben hacer política

EL PAN: ESA COSA TAN SERIA QUE HASTA LOS ROMANOS USABAN PARA CALLAR AL PERSONAL Crónica escrita por Alfredo Muñiz sobre un artículo científico de...

Más años, menos gilipolleces: la sabiduría de mandar al tóxico a paseo

El tiempo no arruga: desenmascara por Alfredo Muñiz Dicen que los años pesan. ¡Qué exageración! Los años no pesan; pesan más las personas que uno...

IBIZA: BESOS, YATES Y CUERNOS… ¡AQUÍ HASTA EL PAPARAZZI SE ENAMORA!

IBIZA: DONDE HASTA LAS HERIDAS DEL ALMA SE CURAN CON CREMA SOLAR Ibiza, esa isla donde el Mediterráneo tiene más testigos que un juzgado y...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí