Los 560 euros de normalidad + las joyitas: Leonor, la princesa universitaria low cost con Tiffany

Borbones con vaqueros estudiando Política

Por Alfredo Muñiz

Ha llegado Leonor a la universidad y, contra todo pronóstico, no ha aparecido a caballo, ni con tiara, ni escoltada por un regimiento de modistas. Ha entrado en la Carlos III como quien llega a clase de Política después de haberse quedado dormida cinco minutos más de la cuenta: vaqueros, camisa blanca, zapatillas y bolso negro.

Normalidad absoluta.

Bueno… normalidad con 375 euros colgados del hombro.

Porque el famoso bolso negro no era precisamente el típico “me lo compré porque estaba de oferta en el mercadillo”. Es un Miss M de Maje, de cuero liso, cuyo precio ronda los 375 euros. A eso añadimos una camisa blanca de Mango de unos 25,99 euros y unas gloriosas Onitsuka Tiger Mexico 66, esas zapatillas japonesas que llevan la estética retro por bandera y que cuestan 160 euros.

Resultado provisional: 560,99 euros.

Y eso sin contar los vaqueros, cuyo misterio continúa sin resolver.

Leonor va de universitaria, pero el Tiffany se matriculó primero

Para su primer día en la Universidad Carlos III, la Princesa Leonor completó su look informal con una discreta pero nada barata colección de accesorios: un colgante Open Heart de Elsa Peretti para Tiffany & Co., valorado entre 410 y 600 euros, una pulsera artesanal de jade y plata, varios pequeños pendientes de aro, anillos finos y un reloj de esfera redonda con correa negra. Un toque de sencillez estudiada: parecía una universitaria más, aunque el corazón de Tiffany ya llevaba matrícula de honor.

El misterio de los vaqueros

La Policía Científica de la Moda trabaja ya con varias hipótesis sobre el origen de los vaqueros Reales.

¿De Zara? ¿De Mango? ¿De una firma desconocida? ¿De una tienda secreta de Getafe donde también compran los mortales?

El pantalón es wide leg, que traducido al idioma de los Borbones significa: “pantalón ancho para poder correr si llegas tarde a clase”.

La operación: parecer una más

Leonor tenía una misión complicada: parecer una estudiante más siendo precisamente la estudiante que menos puede pasar desapercibida.

Y lo consiguió bastante bien.

Mientras algunos universitarios llegan con la mochila cargada de apuntes, bocadillo y una deuda moral con el despertador, la heredera llegó con su bolso de Maje, su trenza y sus zapatillas japonesas.

La universidad pidió normalidad.

Y la normalidad apareció con seguridad, cámaras, curiosos y una colección de móviles apuntando hacia la puerta.

Una cosa es ser una alumna más.

Otra, ser la alumna cuyo primer día de clase parece la presentación de una colección otoño-invierno.

El secreto de mamá Letizia

Aquí aparece la comparación inevitable: doña Letizia.

La Reina lleva años practicando esa extraña alquimia que consiste en combinar prendas de firmas accesibles con piezas más sofisticadas. Mango, Zara, Massimo Dutti y otras marcas asequibles han aparecido repetidamente en sus estilismos.

Es decir, Letizia ya había descubierto el secreto antes que su hija:

no hace falta vestirse como una fortuna para parecer una fortuna.

La diferencia es que mamá suele convertir una chaqueta de Mango en un asunto de Estado.

Leonor, en cambio, ha decidido convertir unas zapatillas en declaración de principios.

Letizia entra en un acto institucional y consigue que una chaqueta de Mango parezca patrimonio nacional.

Leonor entra en la universidad y consigue que unas zapatillas retro parezcan requisito de matrícula.

La monarquía contra el escaparate

La estrategia resulta inteligente.

Leonor no necesitaba demostrar que podía vestirse como una princesa.

Eso ya lo sabemos.

Lo verdaderamente difícil era demostrar que podía vestirse como una estudiante.

Y ahí está el golpe de efecto: camisa blanca, vaquero ancho, deportivas y bolso negro.

El uniforme universal de la juventud occidental.

Solo falta que mañana aparezca en la cafetería preguntando:

—¿Cuánto cuesta el menú?

—Siete euros.

—Perfecto. Póngame dos. Tengo que alimentar a la Corona.

Porque, según se ha contado sobre su primer día, en la cafetería universitaria el café ronda los 1,20 euros y el menú del día los 7.

Letizia, la reina del “me lo pongo otra vez”

Y aquí madre e hija vuelven a encontrarse.

Letizia ha demostrado en numerosas ocasiones que repetir ropa no es pecado de Estado. Al contrario: una prenda de hace años puede reaparecer cuando nadie la esperaba y convertirse de repente en tendencia.

Hace unos meses, por ejemplo, recuperó una chaqueta de Mango que llevaba años guardada en el armario.

Una mujer corriente diría:

“¡Mira qué bien! Tenía la chaqueta en el armario.”

La Reina consigue que eso se convierta en:

“La Reina rescata una pieza histórica de su fondo de armario y reivindica la sostenibilidad.”

Eso es talento.

La princesa y el reino del precio razonable

Así que tenemos una nueva generación borbónica.

Felipe VI: corbata, traje y protocolo.

Letizia: Mango, Zara y alta costura cuando la ocasión lo exige.

Leonor: wide leg, camiseta, zapatilla retro y bolso francés.

La evolución está clara.

La monarquía ha pasado de:

“¿Qué diseñador lleva?”

a:

“¿Dónde compró esas zapatillas?”

Y eso, queridos súbditos del fast fashion, es una revolución.

Eso sí: que nadie se emocione demasiado.

Porque cuando sumamos bolso, camisa y zapatillas, la “alumna corriente” ya lleva 560,99 euros encima, antes de descubrir la incógnita de los vaqueros y la colección de joyitas que ya tenía seguramente en palacio.

Low cost, sí.

Pero low cost con corona y con Tiffany.

Y mientras sus compañeros empiezan el curso pensando en aprobar Constitucional, Leonor ya ha aprobado su primera asignatura:

Moda Política I: cómo parecer una más cuando todo el mundo te está mirando.

Sobresaliente.

Con zapatillas y alta joyería.

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