ISABEL RODRÍGUEZ: MUCHO PARTE Y POCO PISO
Por Alfredo Muñiz
Isabel Rodríguez, socialista de solera y ministra de Vivienda, tiene una curiosa relación con la comunicación: cuando no intenta explicar la realidad, parece empeñada en explicarnos cómo deberíamos verla.
En 2022, cuando era portavoz del Gobierno, propuso que los informativos reservaran un espacio fijo para contar los acuerdos del Consejo de Ministros, como quien anuncia la previsión meteorológica. Vamos, que después de decirnos si mañana llueve en Asturias, nos contaran que en Moncloa luce un sol espléndido gracias a la magnífica gestión gubernamental.
La ocurrencia levantó una tormenta política. Desde el PP evocaron el NO-DO, aquel noticiario franquista donde España siempre parecía vivir en una inauguración permanente. El Ministerio salió rápidamente con el paraguas: aquello no era una propuesta oficial, sino una reflexión informal.
¡Menos mal! Por un momento creímos que, además de la programación habitual, íbamos a tener el Canal Moncloa 24 horas, con información, propaganda y el parte de alabanzas.
Pero la hemeroteca tenía preparada una segunda entrega.
En 2024, el Tribunal Supremo confirmó dos multas electorales a Rodríguez, por un total de 4.700 euros, por utilizar comparecencias institucionales para ensalzar la gestión del Gobierno y criticar al PP durante la precampaña de 2023. El problema no era informar, sino hacer campaña desde el atril oficial.
Y así, quien había imaginado un espacio informativo sin «sesgos» terminó protagonizando una noticia bastante incómoda: el Supremo confirmaba que se había vulnerado el deber de neutralidad electoral.
Ahora, al frente del Ministerio de Vivienda, Rodríguez tiene otro pequeño contratiempo: los españoles necesitan pisos, no partes meteorológicos. Porque mientras los alquileres suben hasta la estratosfera, los ciudadanos siguen esperando que alguien les consiga un techo sin tener que hipotecar hasta la cubertería.
La ministra podría inaugurar una nueva sección en los informativos: «El tiempo en la vivienda». Cielos muy nublados para los jóvenes, fuertes precipitaciones en las cuentas corrientes y riesgo de desahucio de las ilusiones.
Eso sí, la previsión para Moncloa sería inmejorable: sol institucional, viento favorable y posibilidad de chubascos judiciales.
Porque una cosa es controlar el relato y otra, bastante más complicada, conseguir que los ciudadanos puedan controlar el precio del alquiler.
Y en eso, señora ministra, seguimos esperando que escampe.

