El Desarme: cuando Oviedo descubrió que la paz también se sirve en la mesa
por Alfredo Muñiz
Si no puedes ir al desarme en las fechas señaladas, siempre podrás degustar el menú del desarme en el Bodegón de Teatinos de Oviedo durante todo el año.
De las viejas contiendas asturianas a los garbanzos con bacalao: la historia convirtió las armas en cucharas y la reconciliación en un menú de cuchara. El próximo 20 de octubre, la tradición ovetense cruzará la frontera municipal para sentarse a la mesa en Avilés, en la Sidrería Yumay.
Hay guerras que se ganan con espadas, otras con tratados y algunas, las más inteligentes, terminan con un buen plato de garbanzos. En Asturias, donde la gastronomía es casi una institución y la cuchara tiene más autoridad que muchos discursos parlamentarios, existe una tradición que demuestra que la paz, además de firmarse, también puede comerse: el Desarme de Oviedo.
Cada mes de octubre, la capital asturiana desempolva su memoria histórica para celebrar uno de sus acontecimientos gastronómicos más singulares. Y lo hace con un menú contundente, de esos que desarman al comensal sin necesidad de negociar una rendición: garbanzos con bacalao y espinacas, callos a la asturiana y arroz con leche. Un trío de ases culinarios ante el que hasta el más belicoso acaba deponiendo la cuchara, aunque solo sea para pedir otra ración.
Pero ¿por qué se llama Desarme? La respuesta nos conduce a la historia de Oviedo y a un episodio cuyo recuerdo ha ido pasando de generación en generación, mezclando acontecimientos históricos, tradición popular y leyenda gastronómica.
De las armas al cocido: una paz con fundamento
La explicación más difundida vincula el origen del Desarme a los conflictos políticos y militares del siglo XIX, cuando Asturias, como buena parte de España, vivía tiempos convulsos. La tradición popular habla de episodios en los que se habría conseguido desarmar a fuerzas enfrentadas mediante una comida, aunque los detalles concretos y las distintas versiones del relato no están plenamente acreditados por la documentación histórica.
La leyenda tiene, sin embargo, una eficacia narrativa extraordinaria: donde otros recurrían a la pólvora, los ovetenses habrían encontrado una solución mucho más digestiva. Se invita al adversario a comer, se le sienta a la mesa y, cuando llega el momento de volver a las armas, resulta que tiene las manos ocupadas con el bacalao.
La historia no siempre confirma todos los detalles que la imaginación popular ha ido añadiendo, pero la tradición ha arraigado con fuerza en la identidad de Oviedo. El Desarme es hoy una celebración gastronómica y cultural que recuerda que las costumbres también construyen la memoria de una ciudad.
Y hay algo profundamente asturiano en esa filosofía: la reconciliación puede ser muy solemne, pero mejora considerablemente cuando llega acompañada de pan, vino y una buena sobremesa.
Avilés se suma al Desarme: la paz también tiene sede en el Yumay
La tradición ovetense no entiende de fronteras municipales. Si la buena mesa es capaz de hermanar a los pueblos, ¿por qué iba a quedarse el Desarme encerrado entre las calles de Vetusta? El próximo 20 de octubre, Avilés acogerá una celebración que une historia, gastronomía y camaradería, demostrando que el espíritu del menú de la paz también tiene acento avilesino.
Las cofradías hermanadas —la Cofradía del Desarme de Oviedo y los Gastrónomos del Yumay— celebrarán su tradicional encuentro gastronómico en la que consideran su sede avilesina: el restaurante Sidrería Yumay.
Una cita en la que los cofrades cambian los discursos por los platos, las diferencias por la fraternidad y las prisas por una sobremesa como Dios manda. Porque una cofradía gastronómica no es precisamente una organización diseñada para resolver conflictos en cinco minutos: cuando hay buena comida de por medio, la deliberación puede prolongarse hasta que el arroz con leche dicte sentencia.
El Desarme, además, acaba de recibir un reconocimiento que refuerza su proyección: en 2025 fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Y es que pocas tradiciones consiguen convertir una vieja memoria bélica en una celebración tan sabrosa. El Desarme recuerda que la historia no solo se conserva en los archivos, los monumentos y los libros de texto. También sobrevive en las cocinas, en las recetas transmitidas de generación en generación y en esos restaurantes donde la identidad de un territorio se sirve caliente.
Datos de la convocatoria
Fecha
20 de octubre de 2026
Hora
14:45 horas
Lugar
Restaurante Sidrería Yumay, Avilés
Organizan
Cofradía del Desarme de Oviedo y Gastrónomos del Yumay
Precio
30 euros por persona
Inscripciones: mediante el grupo de WhatsApp, contactando con Justo, presidente de la entidad, o directamente con el restaurante Sidrería Yumay.
La mejor batalla es la que termina en sobremesa
En tiempos en los que abundan los enfrentamientos, los reproches y las trincheras dialécticas, el Desarme ofrece una lección que no estaría de más impartir en algunas instituciones: sentarse juntos, compartir un menú y recordar que la convivencia exige menos munición verbal y bastante más sentido común.
Oviedo aporta la tradición; Avilés, la hospitalidad; y el Yumay, la mesa donde ambas ciudades vuelven a encontrarse. Las cofradías hermanadas mantienen así viva una costumbre que demuestra que la gastronomía también puede ser patrimonio, memoria y diplomacia popular.
Y si alguien pregunta cuál es el secreto de esta paz asturiana, la respuesta es sencilla: primero, los garbanzos; después, los callos; finalmente, el arroz con leche.
Con semejante tratado gastronómico, hasta la discordia debería pedir la cuenta y marcharse en silencio.
Porque en Asturias, cuando la cuchara toma el mando, las armas de la discusión tienen pocas posibilidades de victoria. Y en el Yumay, el próximo 20 de octubre, la consigna será clara: ¡que viva la paz, que viva la hermandad y que nadie se levante de la mesa antes del postre!
Aunque el menú del desarme no se restringe solo a Asturias, hoy en día se celebra en otras ciudades de España e incluso en el extranjero.

