La infanta Elena acude en Oviedo a un entrenamiento para discapacitados

Sonriente, dicharachera e interesada por el trabajo de los discapacitados del Principado de Asturias se mostró la infanta Elena de Borbón en su visita de trabajo. La primogénita del rey presenció en el Palacio de Deportes de Oviedo un entrenamiento para discapacitados, la mayoría con síndrome de Down. El proyecto forma parte de la obra social de la Fundación Mapfre. En todo momento estuvo acompañada por el alcalde de la capital, Agustín Iglesias Caunedo. La infanta repartió besos y posó amablemente para las cámaras en compañía del grupo de deportistas, tras presenciar la sesión de ejercicios que se desarrollaron en el gimnasio municipal. Antes de partir hacia Madrid, la Infanta Elena se desplazó hasta Avilés, donde almorzó en el restaurante “El Tataguyo”, un lugar tradicional famoso por su longaniza con patatas, sus pescados y sus carnes asturianas. Para la ocasión el menú consistió en: croquetas, tabla de ibéricos, virrey al horno, verduras a la plancha y arroz con leche. Al mismo sitio acudió en su día Woody Allen, Brad Pitt o la mismísima Esperanza Aguirre.

El virrey de la infanta Elena

No es la primera ocasión que acude a Asturias en su faceta de ejecutiva de Maphre, ni la primera vez que pide virrey. A principios de marzo de 2011 llegó por sorpresa en un viaje relámpago del que no se tuvo un comunicado oficial sobre el programa de trabajo. Doña Elena fue vista en un clima de compañerismo y compadreo, compartiendo con otros directivos de la Fundación Maphre en una sidrería asturiana. Entonces, la primogénita de la Casa Real acudió con su jefe Fernando Garrido, director general del Instituto de Acción Social de la Fundación Mapfre. El almuerzo fue organizado en la sidrería Casa Lin en Avilés donde degustaron mariscos del Cantábrico y virrey. Como postre la infanta pidió la tarta especial de milhojas del restaurante. La comida fue regada con sidra y vino.

La amazona real cabalgó en el Principado

Igualmente su afición por los caballos hace que la infanta doña Elena de Borbón y Grecia haya acudido en repetidas ocasiones al Principado de Asturias, en especial a Gijón. Aunque doña Elena también compitió en Avilés y visitó los restaurantes más populares de la comarca.

Una infanta sidrera

La afición de la infanta por la sidra viene de sus viajes como amazona, así en julio de 2008 asistió a una espicha en Avilés donde demostró que ella también sabe echar un “culín”, y departió con sus colegas hasta entrada la noche. A continuación conduciendo su propio Volvo se retiró al Hotel Los Balagares con spa y campo de golf donde pernoctó en compañía de toda la escolta real. Durante su visita privada también acudió a los mejores restaurantes de la comarca: el Real Balneario de Salinas y Casa Koldo Miranda en Illas.

El protocolo de seguridad ocultó la presencia de su Alteza Real la infanta Elena de Borbón hasta el último momento. Elena llegó sonriente y compitió en el último lugar en la modesta categoría de una estrella, su nombre no figuraba en las apuestas. El escenario elegido para celebrar el concurso de salto de obstáculos fue el centro hípico El Forcón, organizado por el ayuntamiento de Avilés. Aunque la noticia no tuvo trascendencia nacional. La duquesa de Lugo –además de saltar- no se perdió las pruebas en las que participó su entrenador personal, el militar Felipe Zuleta. En todo momento intentó pasar inadvertida, “semioculta” bajo una gorra negra y un chubasquero rojo, pero no lo consiguió. Los forofos del cuore querían contemplar la emoción de la infanta al ver montar a su maestro. Ella aplaudía entusiasmada y algunos cotilleaban que se respiraba un feeling especial. En realidad, todo fueron tontas especulaciones y cuchicheos, el entrenador estaba acompañado por su esposa. La jornada comenzó con pronóstico de lluvia y terminó con doble trofeo de bronce para la primogénita real. La alcaldesa de la ciudad Pilar Varela entregó la escarapela mientras el rebelde caballo de la infanta se negaba a ser coronado. En su reencuentro oficial la duquesa montó dos equinos: el joven “Zenit” de la Yeguada Militar de Ibio y “Lady Des Grands Près”. Aunque el gran vencedor del certamen fue el brasileño Pedro Reanult, la infanta se mostró feliz con sus caballos y se lo pasó pipa en la espicha. Sin duda se merece nuestro trofeo de sidrera de honor.

Informa Alfredo Muñiz

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