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La irrresistible atracción de los fofisanos buenorros

Me veo identificado con Basiliño, el abuelete de El testamento del Gallo, por su afición a la buena mesa y al buen vino. El único problemilla es que se van formando unos pectorales bajos, algo así como un criadero de marisco en el estómago, fruto de los maridajes con cerveza y otras bebidas espumosas. Aunque el placer de disfrutar con una copa de vino, un culín de sidra o un brindis con champagne es inimaginable… Si a ello le sumamos unos buenos entremeses y una cassoulet hipercalórica la tripita está asegurada. Aunque si los análisis del colesterol se mantienen en niveles razonables, tampoco hay que alarmarse, a no ser que el michelín se convierta en obesidad mórvida. Ahí ya tenemos un problema de salud.

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Fofisanos al poder con El testamento del Gallo

En mi caso, mantengo una vida deportista y estoy en plena forma física y sexual, por tanto, se trata tan solo de un problemilla estético, de momento. Ya sé que los vigoréxicos se echarán las manos a la cabeza y me pondrían a una dieta rigurosa. Tengo pendiente una visita al nutricionista. No obstante, que me quiten lo bailao, lo que yo disfruté con mis manjares…

Los americanos están poniendo de moda los cuerpos fofisanos, allí los llaman dad bod, que significa cuerpo de papá, refiriéndose a esos cuerpecitos serranos de aquellos que nos matamos haciendo ejercicio en busca de nuestros abdominales ocultos, aunque el perímetro de nuestra cintura delata que nos gusta repetir el plato de fabada con su compango de chorizo, morcilla y panceta, y de postre el arroz con leche de Casa Gerardo en Prendes, nuestra Asturias, Patria Querida.

Incluso en el mundo gay triunfan los osos, una especie de fofisanos con pelo en pecho. Y a las mujeres también les gustan los fofisanos porque se sienten hermosas a su lado, es como fotografiar la bella junto a la bestia….

La mayoría de fofisanos somos como ositos de peluche, achuchables y cariñosos. Comemos de todo porque no tenemos complejos de esos kilitos de más. Y hasta hay estudios que demuestran que los fofisanos vivimos más años que los que se machacan en el gimnasio y se obsesionan con la dieta.

De ahí que Leonardo DiCaprio, Mel Gibson, Hugh Grant, Richard Gere, Bon Jovi y Gerard Butler sean tendencia y sigan conquistando a medio mundo, pese a ser fofisanos de alto copete. Algunas de mis seguidoras opinan que si adelgazara llegaría a ser como el inolvidable Arturo Fernández.

En fin, intentaré perder unos kilitos para la temporada de verano, el bañador no engaña… Informa Alfredo Muñiz

Puedes encontrar la novela El testamento del Gallo cliqueando sobre este vínculo y descubrirás la transformación de un fofisano…

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Publicado el May 3 2022. Archivado bajo Actualidad, Gastrocotilleo, HORECA, Hosteleria, Videos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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