Ceuta: el informe dice una cosa, Sánchez otra y Robles… ni aplaude
por ALFREDO Muñiz
Hay comparecencias parlamentarias que explican una crisis y otras que explican por qué la crisis parece no tener explicación. La de Pedro Sánchez sobre Ceuta pertenece a la segunda categoría.
La Policía habla de “proceso planificado”. Sánchez responde: «Ya veremos». La Policía detecta una “Alerta de Riesgo de Entrada Masiva”. Sánchez la rebautiza como aviso rutinario. Debe ser una nueva modalidad administrativa: alerta masiva, pero con carácter familiar.
Y luego está Marruecos. Sánchez habla de “incapacidad o inacción”. La Policía cuenta que agentes marroquíes daban indicaciones y hasta guiaban cruces. Vamos, que quizá no fue exactamente una invasión, sino una excursión fronteriza con servicio de acompañamiento.
Sobre las redes sociales, el presidente ve “indicadores suaves de coordinación”. La Policía ve planificación, estructura y varios niveles de organización. Unos ven humo; otros han encontrado hasta la barbacoa.
Y sobre la inmigración, Sánchez insiste en el deseo de emigrar. La Policía sostiene que para buena parte fue una “finalidad migratoria aparente”, porque nueve de cada diez acabaron regresando.
Pero la escena más deliciosa fue la de Margarita Robles.
Mientras Sánchez defendía su versión, la ministra de Defensa parecía aplaudir con el entusiasmo de quien acaba de recibir una multa que considera injusta. Más que ovacionar al presidente, parecía estar comprobando si las cámaras la enfocaban.
Marlaska, entretanto, debe de estar buscando en algún cajón el manual de instrucciones de la realidad.
Y así llegamos al resumen nacional:
La Policía dice que hubo planificación. Sánchez dice que ya veremos. Marruecos dice poco. Marlaska explica menos. Y Robles aplaude tan poco que casi convierte el silencio en una moción de censura.
En Ceuta quizá entraron decenas de miles.
En el Congreso entraron las dudas. Y esas, de momento, no hay quien las devuelva a Marruecos.

