Hay esquelas que matan…

Soledad Hernández Rodríguez no se quedó con los pelos en la lengua. Antes de morir quiso dejar su último mensaje para que supiera todo el mundo sus relaciones familiares. Su última voluntad consistió en encargar una esquela en ABC donde pone los puntos sobre las íes. En forma irónica y ayudada por los redactores del periódico la ilustrísima finada perdona a sus hermanos y a su hija que la abandonasen cuando más los necesitaba y su “absoluta falta de cariño y apoyo durante su larga y penosa enfermedad”.

La ilustrísima señora Soledad, de 78 años, nacida en Badajoz y viuda de coronel, expresó sus sentimientos un mes después de recibir cristiana sepultura. Del reproche del más allá se libra su hijo y sus amigos que ruegan una oración por su alma. Seguro que desde el cielo estará viendo como sus parientes se arrepienten… Al fin, descansa en paz.

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