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Feliz día de la madre con los tatarabuelos, mi casita de papel, Peppa Pig y una tarta de violetas

El mejor regalo para sorprender a nuestras madres es darles cariño y revivir junto a ellas momentos felices de sus vidas. En una ocasión, le regalé a mi Mamma una cajita, dentro había un cuento escrito por mí, lo guarda como si fuera un tesoro, y cuando está triste lo relee, y le ayuda a sobrellevar los baches que la vida nos brinda.

Carmina, “La Mamma”.

En estos momentos de pandemia, las madres tienen que entender que no podemos abrazarlas, ni darles besos por temor a contagiarles con el maldito virus que nos invade, pero a través de este post quiero enviar a mi progenitora toda esa energía afectuosa que ella tanto aprecia, reviviendo sus recuerdos. Y sorprendiéndola con datos y fotografías inéditas de sus antepasados más queridos. Mi Mamma lo que más valora son esos pequeños detalles: efemérides felices, experiencias inolvidables, el cariño de sus hijos y nietos. Vamos a emocionar a la Mamma invitándola a una montaña rusa de recuerdos. El reto es complicado, ante una jefa curtida en mil batallas, viajera infatigable, cosmopolita, amante de la familia, catedrática en buenos sentimientos y maga de los fogones.

El imperio mexicano de mi bisabuelo que terminó en la ruina

Bisabuelo Rafael con su charrete por Gijón. Acompañado de mi tatarabuelo Antero Suárez, capataz en una fábrica de aceros.

Por aquellos años, mi bisabuelo vivía su época dorada en México; amasaba una fortuna con un relevante paquete de acciones en pozos de petróleo, cerveceras, barcos, el hotel Bristol y un negocio muy querido por la Mamma: “La Reforma”, una tienda de ultramarinos en la ciudad mexicana de Tampico, el origen de un imperio. Por lo visto, la saga de mi madre llegó a adquirir barcos mercantes para aprovechar los canales de importación de “La Reforma” mexicana. Luego vendría la revolución de Zapata y presuntas traiciones familiares, sin aclarar.

A la postre, la convulsa situación política llevó a parte de la familia a la quiebra. Afortunadamente, el bisabuelo Rafael también trabajó en Cuba de joven y participó en la guerra por mantener el poderío de España en la perla del Caribe. El conflicto bélico que enfrentó a España y a Estados Unidos en 1898, fue el resultado de la intervención americana en la guerra de Independencia cubana. Esta circunstancia, le permitió al bisabuelo Rafael, abuelo de mi madre, cobrar una pensión de excombatiente, durante los últimos años de su vida en España.

La abuela Carmen también disfrutó de una estancia de una semana en La Habana. Al regresar a España desde México, los barcos eran fumigados al llegar a la capital de Cuba, y los pasajeros aprovechaban para divertirse. La isla vivía sus años dorados, antes de la llegada al poder de Fidel Castro.

Petrolera La Universal. Pozo Nº 2. Tampico, 1911.

El quinqué mágico de la tía Tuta

Contaba mi abuela materna Carmen que su tía Tuta transitaba por las serpenteantes carreteras de Libardón en moto a los 103 años. A tan avanzada edad, iba atada con un cinturón a su sobrino Isaurín para no caerse. En el bolso, portaba un documento exonerando a Isauro de cualquier accidente que pudiese tener. Mi madre no conserva ninguna foto de su querida tía abuela Tuta. El 2 de mayo, le voy a sorprender con un montón de imágenes inéditas de Tuta y de otros familiares.

Cuando la Mamma me preguntó qué me gustaría heredar de mi abuela Carmen, yo -sin dudarlo- solicité el viejo quinqué del siglo XIX de la tía Tuta, como si de la lámpara de Aladino se tratara, y de allí surgiera un genio que nos concediera el secreto de la eterna juventud.

La antigua lámpara de opalina, de estilo isabelino con un toque afrancesado, permanece en posesión de la matriarca, sospecho que la tía Tuta le transmite energía desde el más allá.

La verdad es que no tuve muchas opciones para elegir entre los recuerdos de la abuela, aunque peor es el caso de Manoliño con su nana Jazminciña, una fiel amiga de mi madre. ¡C´est la vie, y que Dios les coja “confesaos”!

El quinqué mágico de la tía Tuta.

Hereda el pago del IBI de Jazminciña, sin mando, ni propiedad

Les voy a contar la graciosa anécdota de mi cliente de consultoría Manoliño; su abuela Jazminciña le había regalado un garaje en vida.

Al final, los trámites quedaron pendientes, y en lugar de heredar el garaje del abuelo Basilio, los herederos le cedieron el pago anual de los recibos del IBI, hasta que se enteró de que la cochera no estaba a su nombre.

Lo simpático del desaguisado es que incluso pagó el IBI, mientras estudiaba en el extranjero con una beca, al regresar jamás recuperó el mando a distancia. Pese a que lo solicitó en reiteradas ocasiones.

Ahora, el garaje pertenece a la comunidad de herederos de sus abuelos.

De justicia sería que el usuario de la cochera, su primo Josemita, pagara una renta a sus propietarios. Manoliño le quiere reclamar el pago de la renta con carácter retroactivo por el uso y disfrute de su cochera; serían 25 años al módico precio para la familia de 100 € mensuales, y con descuento de 5 años gratis, hacen un total de 24.000 €.

Pese al agravio manifiesto, la madre de Manoliño, la bondadosa Dorita, le pidió a su hijo que no la armara, por la paz familiar. Al administrador de la abuela se le olvidó arreglar los papeles, pese a que la propietaria le encomendó el asunto, y pidió consejo a su vecina abogada …

Despistes que ocurren en las mejores familias.

Mi abuela materna Carmen, Mamina.

Una de las canciones favoritas de la Mamma

Regresemos a los recuerdos favoritos de mi madre: las canciones y los éxitos cinematográficos de las décadas de los 50 y 60. Tras el almuerzo, no se pierde una película del Oeste; por la casa se escucha el cabalgar de los indios y vaqueros como si viviéramos en el Monument Valley de Arizona que inmortalizó John Wayne.

Logo diseñado por mi abuela.

Respecto a la música, además de los mariachis, a mi madre le encanta un tema escrito para la familia con música prestada. Me explico, “La Reforma”, además del negocio mencionado de México, fue una tienda de ultramarinos asturiana donde se encontraban productos gourmet en época de estrecheces. Los delicatessen de la época contentaban a los hogares más privilegiados y también a los más necesitados. Todavía en nuestros días me llegan comentarios de agradecimiento, a través de las redes sociales, provenientes de familias con necesidad en la posguerra que fueron ayudadas por mi abuelo Alfredo González. De ahí que “La Reforma” tuviera su propia canción, escrita por Don Pablo, un cura de la parroquia de Salinas que inspirándose en la música de “Mi casita de papel” escribió una letra ensalzando el establecimiento:

“Nosotros ricos quesos comeremos y jugosos jamones de Avilés, comestibles variados y conservas acompañados de la sidra y el Jerez. Que feliz nuestra casa será, si compramos … en la tienda simpática y buena, que llaman La Reforma de Avilés”.

La canción sirvió hasta para contratar cuñas publicitarias en la radio, y mi madre la entona como una alegre corista de la época.

Boda de mis abuelos Carmina y Alfredo.

Don Domingo, el sacerdote que casó a mis padres en la Santa Cueva de Covadonga, también la tocaba al órgano, junto con otros temas que encandilaban a la Mamma.

“La Reforma” en México.

El entrenamiento “olímpico” de la Mamma

Uno de los secretos de la eterna juventud de la Mamma, además de los poderes ocultos del quinqué de la tía Tuta, es su disciplina de entrenamiento diario con las labores de la casa, e incluso escucha mis consejos de entrenador personal para ponerse en forma:

Especial Peppa Pig: mamás bomberas al rescate

El año pasado, nuestro vecino Emo sorprendió a la Mamma con rancheras desde el chalet de enfrente, durante los aplausos de las 8, la música se oía en toda la calle y en parte del municipio próximo.

En esta ocasión, como mi madre cada vez me envía por WhatsApp más dibujos animados y chorradas diversas, llega mi venganza y he decidido agasajarla con una historia de Peppa Pig, dedicada a las mamás bomberas. Veremos si no me da un sartenazo.

Por si acaso tengo un plan B: Una tarta con violetas especial para el Día de la Madre, las fotos impresas de sus antepasados y miles de besos.

Además de una sorpresa viajera por Asturias con una experiencia que nunca olvidará, pero ese dato quedará para la intimidad familiar.

La bisabuela Josefa y el abuelo Alfredo, dos héroes ante la adversidad

La bisabuela materna Josefa, madre de mi abuelo Alfredo, también fue una pieza fundamental en la saga, sufrió calamidades en tiempos complicados, pero superó los baches de la vida con el apoyo de su familia.

Bisabuela Josefa, madre de mi abuelo Alfredo.

El padre de mi madre, siempre lo llamamos Papito, además de fundar La Reforma de Avilés, participó también en la creación de los primeros supermercados de Asturias y fundó una empresa de distribución especializada en el canal HORECA (Hostelería, restauración y catering).

Mi abuelo Alfredo y Bernardo, hermano de Mamina. En la posguerra había escasez de productos como el azúcar o el aceite. El padre de mi madre se las ingeniaba para tener siempre suministro.

Mi abuelo Alfredo González, fundador del primer supermercado de Avilés, 1958.

En Asturias, mi abuelo creó una sociedad que impulsó “El Sumer”, el primer supermercado de Avilés. También participó en la apertura del primer supermercado de Gijón, y posteriormente abrió un tercer “Sumer” en Oviedo. Por otro lado, D. Alfredo -es como lo llamaba todo el mundo- fue uno de los impulsores de la marca “jamón de Avilés”. A la postre, se especializó en la distribución al sector hostelero y comercio, desde su almacén de coloniales “González y Cía.”, situado en “El Arbolón”.

Nueva generación, innovación en la gestión

Al morir mi abuelo Alfredo en la década de los 70, tomó las riendas de la dirección del negocio mi padre, José Muñiz, impulsor de un nuevo sistema de comercialización, denominado cash & carry. De esta forma nace SUPERCASH Avilés en 1974, convirtiéndose en el segundo cash & carry para mayoristas de hostelería y comercio de España. La red de centros comerciales para mayoristas se expandió por Gijón, Oviedo, León y Valladolid. El patriarca, además, batalló a escala nacional con puestos de responsabilidad, primero en Madrid en MAESA y VIMA, y más tarde en Barcelona, a través de EUROMADI, una central de compras que aglutina a grandes distribuidores de toda España. Llegando a ocupar el cargo de presidente del Consejo de Administración, en representación de los accionistas, en las cuatro sociedades mencionadas.

Mi progenitor contó con la colaboración en otra sociedad del grupo empresarial de su socio, mi tío Alfredo, recientemente fallecido, fundador de la empresa de distribución Gonzastur.

En otro capítulo abordaremos el protocolo familiar que utilizan las sagas centenarias para sobrevivir generaciones. Continuará.

José Muñiz en su despacho de Supercash

El testamento cristiano de mi retatarabuelo

“El pasado siempre vuelve”, es preciso aprender de los errores, y para que “nos coja confesados ante los pecados”, me despido con una pincelada del testamento de mi retatarabuelo, José Pérez Ferrán, es decir, el padre de mi tatarabuelo Nalín, que solicitó un funeral de primera clase con seis señores sacerdotes y párroco, alumbrándolo con misas gregorianas durante seis años. El 2 de mayo, le leeré a la Mamma el cristiano testamento, que comienza así: “Creyendo como creo en el Misterio de la Santísima Trinidad, en el de la Purísima Concepción, en el de la Encarnación del Hijo de Dios, y en todos los demás Misterios y Sacramentos que cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana en cuya fe y creencias he vivido siempre …”.

En la fotografía figuran mis tatarabuelos, Nalín y Josefa, con sus nueve hijos, a la derecha la tía Griselda que vivía en Cuba. El mencionado bisabuelo Rafael, que hizo fortuna en México, la centenaria Tuta figura de pie a la derecha, testadora del famoso quinqué.

Muchos mimos, abrazos virtuales, y una rosa de nuestro jardín, te envía tu retoño Alfredo Muñiz y González. Y al resto de madres, espero que sus hijos sepan transmitirles el mismo cariño.

¡Diosecito mío, solo te pido salud para todos! Como decían nuestros antepasados: ¡Que Dios les guarde a ustedes muchos años!

Podéis hojear cuatro páginas del álbum de fotos antiguas que he preparado como regalo para la Mamma:

Alfredo_fotos-de-familia-corregido

Nota: Sobre la fecha de fundación de “La Reforma” en Avilés (Asturias – España), en el archivo familiar figuran documentos de 1929, aunque su fundación fue anterior a dicha época, seguramente hacia 1916, fundada por mi abuelo Alfredo González, mi padrino.

Respecto al nombre comercial proviene de México. Como mencioné, mi bisabuelo Rafael fundó antes de la revolución de Zapata, una tienda que también bautizó como “La Reforma” en México.

Para terminar, recordad: “La Reforma”, renace todos los años en Navidad.

Relacionado: El pasado siempre vuelve, Google, Facebook y la hemeroteca me sorprenden a diario

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Publicado el May 1 2021. Archivado bajo Actualidad, El reto, HORECA, Hosteleria, Noticias destacadas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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