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¿Denunció el Consejo Estatal de Médicos al Gobierno?, ¿acude la izquierda caviar a Ruberlingrado a curarse del coronavirus?

El Gobierno es acusado de negligencia por distintos colectivos al permitir las marchas del 8-M, los partidos de fútbol de la Liga y el mitin de Vox en Vistalegre el fatídico fin de semana que provocó la oleada de “contagiados y contagiadas” en Madrid y que está provocando miles de “muertos y muertas” en toda España. La responsabilidad del ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la propagación del coronavirus ha llegado a los juzgados. Nos están llegando distintas denuncias por las redes sociales, desconocemos si algunas son simples intenciones. Sea como fuere, la jueza Carmen Rodríguez-Medel instruirá una de las causas abiertas. La magistrada es conocida por sentenciar los casos de los másteres de Cristina Cifuentes y Pablo Casado. De momento, ante las circunstancias del estado de alarma es muy complicado gestionar la causa.

Comienzan las investigaciones para concluir si se cometió delito al autorizar las concentraciones citadas pese a los datos sobre la expansión del coronavirus. La jueza ha tomado la decisión tras recibir la denuncia de un particular contra todos los delegados de gobierno de España y contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En principio solo posee competencia para investigar al delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco Pardo que obviamente habrá hecho lo que le ordenó el Ejecutivo.

Un escrito demoledor contra el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

Los médicos y enfermeros se encuentran en una situación catastrófica sin recursos para combatirla por lo que surgen multitud de escritos denunciando el asunto. Entre ellos, hemos seleccionado uno que se titula SE ABRIRÁN LAS GRANDES ALAMEDAS, escrito por Juan Manuel Jimenez Muñoz, un médico malagueño de raza; en 2018 se declaraba de izquierdas pero en su último escrito arremete contra todos los políticos, en especial, contra el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Denuncia: “falta de mascarillas, falta de respiradores, falta de buenas batas, falta de profesionales, falta de organización, falta de protocolos y falta de liderazgo”. Se ofende ante las declaraciones de la consejera socialista de sanidad: “En un país donde los médicos y las enfermeras se protegen con bolsas de la basura para atender a sus pacientes, en un país donde se confeccionan mascarillas con papel higiénico o con bordados de punto de cruz, en un país donde ya están cayendo médicos, enfermeras y guardias civiles en acto de servicio, en un país que ya supera a China en número de fallecidos por el coronavirus, se dice por una consejera socialista de sanidad que los médicos se están contagiando por viajar mucho”. Informa sobre una denuncia del colegio de médicos al Gobierno. (…) Y por todo eso, por esa criminal negligencia, porque a 25 de marzo estamos igual que en febrero, el Consejo Estatal de Médicos ha presentado hoy una denuncia ante el Tribunal Supremo para que el nefasto Gobierno de ensoberbecidos inútiles que nos ha tocado padecer haga por fin su trabajo y nos permita realizar el nuestro sin enfermar, sin que caigamos como moscas en esta guerra en la que nos han metido sin un maldito fusil, sin una bala”.

Con humor desvela que una de las clínicas privadas más elitista de Madrid está repleta de personajes de izquierda: “Hay tantos izquierdistas de caché ingresados en la Ruber que ya la llaman Ruberlingrado. Y allí, en Ruberlingrado, me imagino que estarán pensando y discutiendo la forma de dimitir. De dimitir, cabrones”.

Tras la publicación del post contra el Gobierno, publica otro post donde se siente “amenazado de censura”: “Prácticamente estoy fuera de facebook. He sido denunciado hoy por utilizar un lenguaje ofensivo ¡en un artículo que publiqué hace más de un año! Eso significa que, justamente a raíz de mi último post sobre la pandemia de coronavirus, la Gestapo está revisando, uno por uno, todos los artículos de mi muro. Se ve que alguien de la nueva Inquisición se ha disgustado conmigo. O se ha preocupado mucho por mis palabras. Lo cual quiere decir, para alegría de mi corazón, que he dado en el centro de la diana”.

Juan Manuel Jimenez Muñoz es autor de las novelas “Sangre de Sierras Bravas” y “La flor de los celindos”.  El facultativo ha escrito un post en su facebook que se ha convertido en viral y acumula miles de visitas en las redes sociales.

Según ha confesado el propio  Jimenez Muñoz en una entrevista en ‘Espejo Público’ de Antena 3 (en diciembre de 2018), se declaraba de “izquierdas, pero hay que hacer autocrítica”. En su día el médico reconoció que la victoria de Vox en Andalucía era una mala noticia, pero consideraba que había que aceptar los resultados. Ante los llamamientos de Podemos para convocar manifestaciones en contra de la derecha, Muñoz reconocía que no le parecía “un comportamiento democrático. Hay que hacer autocrítica, ver qué hace mal la izquierda y no enfrentarnos”. Reproducción íntegra del escrito de Juan Manuel Jimenez Muñoz:

SE ABRIRÁN LAS GRANDES ALAMEDAS.

Se acabó la tregua. Se acabó mi tregua. Me hice la promesa de moderar las críticas, pero me tiran de la lengua estos canallas. Me dicen que no es momento de polémicas, pero los políticos al mando y sus voceros se encargan de dividir. Me dicen que es mejor guardar silencio por ahora, pero veo que mi silencio sólo sirve para que otros hablen y construyan su relato. Me dicen que hay que estar con el Gobierno, pero el Gobierno no está conmigo. Me dicen que no hay que señalar, pero ellos, además de no ayudar, señalan con dureza a los profesionales sanitarios.

El Gobierno está acojonado. No cabe duda. Es la primera vez en medio siglo que los pacientes y los profesionales de la medicina vamos de la mano en algo. Ha tenido que ocurrir una desgracia para que la sociedad española comprenda que los políticos (todos) han esquilmado –literalmente– la sanidad pública, y que los médicos y las enfermeras no hemos sido los culpables, sino las víctimas. Tan víctimas como los pacientes. Y están acojonados los políticos. Muy acojonados. Esos aplausos a las ocho de la tarde, día tras día, les ponen los huevos de corbata porque entienden (con razón) que los pacientes y los médicos ya formamos una piña. Ya no vale la leyenda construida de que los médicos somos los despilfarradores del sistema, los vagos, los maleantes, los culpables de las demoras, los privilegiados en el sueldo. Ha tenido que llegar un virus para mostrar a las claras las vergüenzas de estos mierdas: la falta de mascarillas, la falta de respiradores, la falta de buenas batas, la falta de profesionales, la falta de organización, la falta de protocolos y la falta de liderazgo.

El desastre organizativo ha sido tan absoluto, la incompetencia tan burda, la imprudencia tan visible, la mentira tan palpable, la desidia tan evidente, que el Gobierno (o los Gobiernos) nos piden ahora silencio para ir ellos construyendo su relato. El relato que los salve. El chivo expiatorio que revuelva de nuevo a los pacientes contra quienes se encargan de la salud. La ignominia llevada a un grado sumo. Maestros de miserables.

En un país donde los médicos y las enfermeras se protegen con bolsas de la basura para atender a sus pacientes, en un país donde se confeccionan mascarillas con papel higiénico o con bordados de punto de cruz, en un país donde ya están cayendo médicos, enfermeras y guardias civiles en acto de servicio, en un país que ya supera a China en número de fallecidos por el coronavirus, se dice por una consejera socialista de sanidad que los médicos se están contagiando por viajar mucho. Por viajar mucho. Por viajar mucho. No por trabajar mucho y en penosas condiciones. No. No por la criminal negligencia de quienes, a fecha de hoy, han tenido que pedir ayuda a la OTAN para traer a España los test del coronavirus. No. No por quienes han incumplido la promesa realizada hace dos semanas de que, “en pocos días”, tendríamos a nuestra disposición las mascarillas FPP2 y FPP3. No. No por quienes ya permiten, con manifiesta impotencia, que los propios profesionales nos vistamos con bolsas de la basura y con caretas de papel de celofán. No. Ha sido por viajar. Por viajar mucho. Los médicos nos contagiamos por viajar.

Ya estamos otra vez en lo de siempre. En lo de siempre. En escupir a la cara a quien nos cuida para salvar ellos el culo. En intentar explicar lo inexplicable atacando al punto débil del sistema. El jefe sioux haciéndole la vida imposible al indio. El general de cinco estrellas abofeteando al soldadito bajo su mando.

Un artículo publicado anteayer en El País demuestra la incompetencia y la desidia criminal de este Gobierno. Un Gobierno que, durante los cruciales meses de enero, febrero y marzo, estuvo distraído en los tres problemas “más acuciantes” de España. A saber: la lucha contra el heteropatriarcado opresor de las mujeres, la colocación de Pablo Iglesias en el CNI y la satisfacción de los antojos a los desleales catalanes, incluido un proyecto inminente de amnistía. Y mientras tanto, mientras todo eso sucedía, afirmaba Pedro Sánchez con rotundidad que “la sanidad española estaba perfectamente preparada” (sic) para la pandemia de coronavirus que se nos venía encima. Hoy sabemos que no era así. Que nos mentía. Que le importaba una higa poner a los sanitarios a los pies de los caballos. Que lo suyo era el feminismo, y la formación sexual en las escuelas, y los talleres de masturbación para mujeres empoderadas, y el ofrecer millones de euros a quien decía sin pudor en el Congreso que la estabilidad de España le importaba una putísima mierda: a los independentistas catalanes.

El artículo de El País de anteayer decía así:

<<Pasados más de diez días de pandemia (hoy son doce), el ministro de Sanidad empieza a desvelar la magnitud de uno de los problemas más preocupantes causados por el coronavirus: unos 4.000 sanitarios ya han caído contagiados (hoy son casi 6.000). El daño que el coronavirus está haciendo en la salud del personal sanitario que lo combate ES MUCHO MAYOR QUE EN OTROS PAÍSES. En Italia los médicos y enfermeras suponen el 8% de los contagiados totales, frente al 12% de España (hoy ya es el 14%). En China no llegaron ni al 4%. Las organizaciones profesionales llevan desde principios de marzo urgiendo medidas a los gestores sanitarios para evitar contagios. El Sindicato de Enfermería sabe de centros donde se lavan las batas y las mascarillas para reutilizarlas, algo aberrante en términos de higiene sanitaria. No hubo previsión en las autoridades y, ante la avalancha de enfermos, el personal médico y de enfermería de primera línea de batalla ha tenido que buscarse la vida para ponerle barreras al coronavirus: se fabrican equipos de protección con bolsas de la basura, cosa que a estas alturas no debería ser admisible. Y mientras los epidemiólogos aspiran a que las medidas de distanciamiento social aplanen cuanto antes la curva de propagación en la población en general, el freno a la expansión de la enfermedad entre los sanitarios no tiene un horizonte nada claro. Es una curva propia que, seguramente, tardará más tiempo en aplanarse porque los sanitarios van a seguir más expuestos y durante más tiempo. El problema sólo se frenará cuando se acabe con la acuciante falta de equipos de protección adecuados. La escasez afecta mucho a las máscaras FPP2 y FPP3 que protegen de las secreciones del paciente, y a las batas impermeables. Hubo mucha improvisación inicial y bastante relajación. No se le dio la importancia necesaria y faltó una centralización de las medidas>>.

Y por todo eso, por esa criminal negligencia, porque a 25 de marzo estamos igual que en febrero, el Consejo Estatal de Médicos ha presentado hoy una denuncia ante el Tribunal Supremo para que el nefasto Gobierno de ensoberbecidos inútiles que nos ha tocado padecer haga por fin su trabajo y nos permita realizar el nuestro sin enfermar, sin que caigamos como moscas en esta guerra en la que nos han metido sin un maldito fusil, sin una bala.

Hay tantos izquierdistas de caché ingresados en la Ruber que ya la llaman Ruberlingrado. Y allí, en Ruberlingrado, me imagino que estarán pensando y discutiendo la forma de dimitir. De dimitir, cabrones. De dimitir. Que no es un nombre ruso dimitir, sino la única acción honorable que le queda a un irresponsable cuando se ha demostrado sobradamente su irresponsabilidad.

Y no digo que dimitáis ahora, en plena crisis, sino luego: cuando estemos en la calle los que queden. Porque en la calle nos veremos, sí. No lo dudéis. Iremos todos, de la mano. Y se abrirán para nosotros las grandes alamedas, como decía Salvador Allende poco antes de morir asesinado. Y allí, en la calle, en esas grandes alamedas, estaremos todos juntos: las enfermeras, los celadores, las auxiliares de las residencias, los pacientes, los médicos, los conductores de las ambulancias, los taxistas, los bomberos, las cajeras, los transportistas, las amas de casa, los autónomos, los farmacéuticos… Todos. Todos juntos, de la mano. Todos en defensa de la Sanidad Pública. Todos contra el mal Gobierno. Y esta vez nada de batas blancas, ni de lazos amarillos, ni morados feministas, ni verde de los maestros. Todos de riguroso negro. De negro color de luto. De negro como las negras togas del Tribunal Supremo que os habrán de juzgar algún día. De negro como las negras bolsas de basura que se han de poner mis compañeros.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.

Tras la publicación del citado post escribe en su perfil de facebook un mensaje según el cual se siente investigado por la “Gestapo española”. Imaginamos que personas disidentes con el contenido del escrito lo han denunciado a fecebook como spam o contenido inapropiado. De ahí el aviso de la red social.

DESPEDIDA Y CIERRE.

Hola amigos.

Prácticamente estoy fuera de facebook. He sido denunciado hoy por utilizar un lenguaje ofensivo ¡en un artículo que publiqué hace más de un año! Eso significa que, justamente a raíz de mi último post sobre la pandemia de coronavirus, la Gestapo está revisando, uno por uno, todos los artículos de mi muro. Se ve que alguien de la nueva Inquisición se ha disgustado conmigo. O se ha preocupado mucho por mis palabras. Lo cual quiere decir, para alegría de mi corazón, que he dado en el centro de la diana.

El aviso acaba de saltar en mi pantalla hace unos pocos minutos, con el añadido de que si vuelven a encontrar otra cosa que les disguste… me expulsarán definitivamente de facebook. Y como estoy seguro de que será así, y de que acabarán encontrando ese algo que les disguste, no me queda otra que despedirme urgentemente de vosotros antes de que ya no pueda hacerlo.

Han sido tres años emocionantes, pero ahora sólo manda el CNI, que como todo el mundo sabe tiene nuevo dueño. Y gracias a Dios que los tiempos del Gulag han terminado. O no.

Mientras podáis ver mi pantalla será que aún no me habrán represaliado. Aprovechad, leed y compartid. Si buenamente puedo… seguiré respondiendo a vuestros comentarios. Y si veis que ya no estoy… recordadme como amigo.

Ya no seré la voz de nadie. Ya no publicaré nuevos artículos. Aquí ya no hay más voz que la del Gobierno.

Para lo que nos tienen preparado, para la reconversión del régimen democrático de 1978 en una dictadura con fachada de democracia, son molestas las disidencias, las desafecciones al régimen y las personas que saben hilvanar cuatro palabras.

Cuidaos mucho del coronavirus, y también de la censura, pues no hay peor epidemia que la esclavitud.

Nos vemos en las grandes alamedas cuando todo esto termine, en la marea negra de las bolsas de basura. Todos de luto. Allí no habrá censura que nos pare.

Un abrazo, amigos… y hasta siempre. O hasta que pueda. O hasta que me dejen.

¡Viva la libertad!

No me olvidéis.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Médico y escritor malagueño.

Publicado el Mar 26 2020. Archivado bajo Actualidad, HORECA, Hosteleria, PARAHORECA. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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