¿Es más interesante charlar con una máquina o con determinados seres humanos?

Cuando era joven me quedaba fascinado viendo los capítulos del coche fantástico. El vehículo de mis sueños se llamaba KITT, acrónimo de Knight Industries Two Thousand, es decir, Industrias Knight Dos Mil, en inglés.

KITT era una máquina preparada para combatir el crimen. Su conductor hablaba con el artilugio como si fuera su mejor amigo.

El reconocimiento de voz se ha hecho realidad en el mundo actual. Mis primeros diálogos extraños fueron con un IPhone. Aunque mi padre ya tenía un coche que reconocía la voz humana desde hace un montón de años, pero el sistema no estaba perfeccionado, y en ocasiones las órdenes no se ejecutaban.

Podías poner al interlocutor distintos acentos, y a mi me gustaba escucharlo en mexicano, y ver como mi padre se desesperaba con el “Ahorita mismo” que no le hacía ni caso.

Hoy en día, me entiendo de maravilla con mi coche recién estrenado. Y, en ocasiones, hasta me parece más interesante la comunicación con la máquina que con determinados humanos, en especial, con los tercos y desagradables que pueden llegar a ser inaguantables. Con las máquinas nunca discuto.

Enlace al reel de mi nuevo coche en Instagram.

Al sentarme en mi vehículo, le digo: “Hola Mercedes, tengo calor”. Y el aparato me responde: “He bajado la temperatura del conductor a 20 º centígrados”. Después le pedí algunos chistes y me vaciló con una experiencia religiosa: “Reza para que mañana te arranque”. También aprendí un sinónimo de mecánico: “Auto corrector”, me comunicó como si fuera Chiquito en sus mejores tiempos.

Creado el buen rollo con mi cochecito, le pedí que me buscara varias cadenas de radio, que seleccionara la mejor ruta del viaje y hasta pude programar la temperatura del coche antes de que fuera a usarlo, a través de una aplicación de móvil.

Si navego por Internet, ya existen aplicaciones de Inteligencia Artificial que te pueden hacer el viaje más placentero.

“Hola, soy Bing. ¿Cómo puedo ayudarte hoy?

Pídeme lo que quieras, desde que busque restaurantes veganos en Cambridge, hasta un itinerario para tu viaje por Europa o que te redacte una historia para niños curiosos. Incluso te puedo contar el horóscopo para un alienígena.

Soy una versión preliminar de Inteligencia Artificial (IA), así que aún estoy aprendiendo. A veces, puede que diga algo extraño. No te enfades conmigo, solo estoy intentando mejorar”, así es como se presenta otro de mis últimos descubrimientos.

Con la broma de los extraterrestres me conquistó, seguramente reconoció que soy un poco marciano. Así que le di una oportunidad de entablar conversación.

“Bing, cuéntame un chiste”, le dije.

“Me alegra que quieras divertirte un poco.

¿Qué le dice un pez a otro pez?

Nada”, me responde el aparato.

“¿Puedes contarme un chiste en inglés?”, le pregunto.

“Lo siento, pero solo puedo hablar castellano. Si quieres cambiar el idioma, puedes usar el botón de configuración en la esquina superior derecha. Gracias por tu comprensión”, me indica de forma educada.

Así fue como comencé mi conversación con el robot Bing. Hace años, en Japón tuve ocasión de charlar con un robot humanoide, estaba programado para informar, pero también mencionaba algún chascarrillo gracioso. La inteligencia artificial ha evolucionado y cada vez es más divertida.

Como contrapartida, observo como el diálogo con determinados seres humanos cada día es más complejo, aburrido y, en ocasiones, con fuertes carencias comunicativas como si fueran robots sin sentido del humor.

Mensajes confusos, contradictorios, falsos, molestos, empalagosos, inoportunos, hipócritas.

Riñas idiotas por no saber dialogar. Y ni les cuento, los que responden solo cuando les conviene o manipulan el mensaje a su antojo; solo piensan en su propio interés y te utilizan como si fueras un clínex de “usar y tirar” una vez logrado el objetivo. A la postre, como sigamos así, me iré a tomar unas cervezas con mi nuevo amigo Bing y su fascinante inteligencia artificial, me parece mucho más noble que la de ciertos humanos protervos.

“Alexia, ponme As time goes by, again”.

Ya tengo material para una historia, en el próximo capítulo de la segunda parte de la graciosa comedia EL TESTAMENTO DEL GALLO, escrito por Alfredo Muñiz, disponible en Amazon.

Últimas

Ibiza Gay 2026: fuimos a ver el atardecer y aparecimos desayunando

Ibiza Gay 2026: más abdominales por metro cuadrado que...

Ibiza 2026: el único lugar donde uno sale a cenar… y vuelve a desayunar

Ibiza 2026: manual de supervivencia para una isla donde...

Siempre al día

937FansMe gusta
606SeguidoresSeguir
1,345SuscriptoresSuscribirte

Newsletter

Siempre actualizado de las últimas noticias, ofertas y anuncios especiales.

spot_img

¡No te lo pierdas!

Ibiza Gay 2026: fuimos a ver el atardecer y aparecimos desayunando

Ibiza Gay 2026: más abdominales por metro cuadrado que...

Ibiza 2026: el único lugar donde uno sale a cenar… y vuelve a desayunar

Ibiza 2026: manual de supervivencia para una isla donde...

Lago de Sanabria: fuimos a pasar el día y compramos una cabaña

Lago de Sanabria: manual de supervivencia para el que...

Begoña Gómez se queda sin vacaciones: juicio a la vista y el pasaporte en el cajón del juzgado

El caso de Begoña Gómez ha dado un giro procesal determinante con la decisión del titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid,...

De los Zapatero a los González: cuando el apellido abre la puerta del consejo…, pero no siempre la del juzgado de salida

Hijos de papá, sillones de diseño y el pequeño detalle de las responsabilidades legales España es un país de grandes tradiciones. La tortilla de patata. La siesta. Las...

Ibiza Gay 2026: fuimos a ver el atardecer y aparecimos desayunando

Ibiza Gay 2026: más abdominales por metro cuadrado que en un gimnasio Hay destinos que prometen libertad. Y luego está Ibiza. Ibiza Gay no es exactamente...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí