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El precio justo de San Caralampio, patrón de los borrachos y los cojos

Cuando el sacerdote don Ramón, con hábito y alzacuello, se dispone a desendemoniar a María Verónica Salome en la novela “El testamento del Gallo”, porta un crucifijo de plata y la reliquia incorrupta del dedo gordo del pie de San Caralampio, patrón de los borrachos y los cojos. Además, el clérigo lleva un frasco de la Virgen de Covadonga, rellena de agua de la fuente de los siete caños, bendecida en la Santa Cueva.

Con esas y con todas, no logra expulsar el demonio del cuerpo de la adolescente. El exorcista se ve obligado a convocar un sanedrín eclesiástico con el obispo y siete señores sacerdotes para alumbrarla con misas gregorianas durante un mes. Pese a ser un profesional contra el demonio, la posesión del maligno es tremenda y se ve impotente ante el espíritu diablesco. Decide claudicar, lo mejor es alejarse de la endemoniada, podría ser peligrosa hasta me podría dejar sin empleo con sus rituales satánicos….

Próximamente podrán adquirir la novela escrita por Alfredo Muñiz en formato digital, físico y audiolibro en las siguientes plataformas: Amazon KDP / TopBooks / Apple Books.

El exorcismo empresarial

Lo mismo que pasa con el sacerdote y el demonio, ocurre con los consultores que osen llevar la contraria a un dictador empresarial. Se quedan sin contrato.

En un régimen totalitario no hay mediación posible, tan solo imposiciones. La única forma de resolver conflictos es acudir a la Justicia y resolver las diferencias en los Tribunales.

Así, por ejemplo, los criterios de valoración se convierten en una insensatez sin pies ni cabeza. Lo lógico sería aplicar un criterio uniforme para todo el patrimonio, pero se juega al despiste mezclando el valor teórico contable auditado cuando conviene y un posible precio de mercado para justificar diferencias abismales.

Se podría utilizar un valor pericial, de uno o de varios peritos, pero es mucho más fácil imponer lo que el cacique considera conveniente. Al final, un bien vale lo que está dispuesto a pagar un tercero. Es la ley de oferta y demanda. Se blindan posiciones y comienza la guerra. La destrucción de la familia y las consecuencias en la empresa son evidentes, pero donde ordena patrón no manda marinero… Los expertos en Empresa Familiar conocemos lo que lleva ocurriendo en miles de familias a lo largo de los siglos, pero igual que el exorcista no se puede extraer el demonio de un cuerpo endiablado.

“Solo un necio confunde valor y precio”

En España se suele actuar cuando el problema es irreversible, muchos empresarios con una trayectoria intachable no saben planificar el futuro y son los artífices del propio declive de su saga. La correcta planificación y la claridad en la comunicación es la clave para que las Empresas Familiares sobrevivan a los demonios que asolan los infiernos de las herencias.

En los momentos críticos de la pandemia muchas operaciones se congelaron. Ahora se podría obtener negocios a precio de chollo. Pregunten a Amancio Ortega…

Por tanto, la valoración de empresas es algo muy complejo que depende de multitud de factores. En cualquiera de los casos, hay que tener una horquilla de valor en la que puedes fijar el precio y negociar.

“Solo un necio confunde valor y precio”, sentenció Antonio Machado. El precio lo va a poner el mercado, se cerrará según lo que acordemos con la otra parte.

Un buen líder debe generar confianza. No puede engañar al resto de accionistas ocultando la realidad, hay que dejar las cosas claras desde el primer momento. La opacidad genera desconfianza y desemboca en un caos endemoniado. En toda negociación hay que saber ceder pero no imponer.

Valoración de empresas endemoniadas

La valoración de una empresa siempre tiene un componente subjetivo. Incluso encargando el trabajo a distintos profesionales, obtendremos resultados diferentes.

Lo primero que tendremos que preguntarnos es ¿la empresa cuenta con un plan de negocio?, ¿cuál es el plan futuro para generar flujos de caja?, ¿son las perspectivas realistas frente a la compleja situación actual?

Existen multitud de métodos de valoración, en los cuales no me voy a extender. Enfoque de capitalización de rentas o método por descuento de flujos de caja, método basado en el fondo de comercio o good will que también puede ser bad will…, métodos de valoración basados en balance, métodos comparativos o valoración por múltiplos.

También hay que valorar el factor emocional que puede hacer perder el sentido de la objetividad, es lo que llamamos en psicología aplicada la idiotización del poder.

El caso del Corte Inglés

Después de noches en vela repasando los “estados de flujos” y discusiones sobre fondos propios y ajenos, en ocasiones escuchas estupideces tan grandes que te apetece pasar de todo. ¿Para qué coño estudié cinco años de Económicas y Empresariales y me especialicé en Análisis Contable?

Lo lógico sería utilizar un valor razonable, algo así como el “precio justo”. En su día cuando lo estudié, el criterio procedía de la NIC 38, una norma internacional que supuestamente iba a poner todos los puntos sobre las íes. Si pensamos en los tratantes de ganado de los mercados asturianos, descubrimos una práctica perfecta de cómo se aclara el precio final después de que un grupo de potenciales clientes observa el producto, sin falta de tanta norma internacional. Hasta aquí nada que objetar, los ganaderos se rigen por la ley de la oferta y la demanda.  

No obstante, si observamos casos de familias importantes siempre hay conflicto, véase el caso de la valoración de “El Corte Inglés”.

Nuestro portentoso Isidoro Álvarez no sabía cómo resolver sus problemillas familiares por aquello del “precio justo”. Después del fracaso con las autoridades contables más eminentes de este país, se rumorea que fue un estudiante de contabilidad quien propuso la solución esgrimida por el pariente minoritario y aceptada por la juez. Sin embargo, nadie quería ceder y el asunto se resolvió en los tribunales.

La familia Areces Fuentes denunció en tiempos remotos que El Corte Inglés había establecido en sus estatutos societarios impedimentos para que el valor accionarial no pudiera fijarse a precio de mercado, y así impedir que vendieran su participación fuera del clan.

Fue en 2005 en una junta convocada por el presidente Isidoro cuando se cambiaron los polémicos estatutos y se estableció que las acciones sólo podrían venderse al valor teórico de la acción en lugar del precio de mercado.

En su día los auditores manifestaron que, según la ley Financiera y las normas del ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas), no podían proceder a su valoración debido a la incompatibilidad creada tanto por la ley como por las normas. El asunto se solucionó con la modificación estatutaria.

El consejo de administración encargó una valoración al eminente catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Leandro Cañibano, quien utilizó el método del activo real neto. Un sistema confirmado por el bufete Uría-Menéndez y por otro insigne profesor de Alcalá de Henares.

Después de dos años de disputas, la juez dio la razón a César Areces, sobrino del fallecido Ramón Areces y primo de Isidoro. El disidente minoritario poseía un 0,67 por ciento de la gran compañía y el fallo judicial estimó que “El Corte Inglés” infringió el procedimiento de transmisión de dicho paquete accionarial, valorado en 98 millones de euros frente a los 35 que pretendían otorgarle.

Casualmente el “superperito” Cañibano no ratificó su valoración durante el juicio. ¿Qué terminaron alegando el resto de gurús tras cobrar unas minutas millonarias?

Unos explican que el valor de las acciones depende de las expectativas de flujos y de la estimación del riesgo, temas difíciles de evaluar. Otros utilizan complejos modelos con iniciales en inglés para rellenar páginas, técnicas que -a la vista de las circunstancias- quedan también en entredicho. Y con motivo de las últimas reformas que estudié hace ya años surgió en análisis de inversiones para “homogeneizar el mercado”, se denomina PPA (purchase price allocation) e incluye el valor razonable (fair value) neto de activos adquiridos y pasivos asumidos además de los intangibles. Pues vale, lo dicho para que nos complicamos tanto la cabeza si al final se va a utilizar la ley de la oferta y la demanda, como los tratantes de ganado. Siempre existe una excepción, es la imposición en el caso de los regímenes dictatoriales. Respecto al Fondo de Comercio (good will o bad will) lo dejaremos para otro día. La nouvelle cuisine de los caciques es endemoniada y alucinante, un cacao maravillao que pone los pelos de punta.

Conclusión: entre el precio justo de San Caralampio y la valoración de algunas empresas familiares la bomba de relojería está asegurada.

Aunque quizás en “El testamento del Gallo” surja la esperanza y triunfe la Justicia divina…. Próximamente en las mejores plataformas de Internet.

Informa Alfredo Muñiz.

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Publicado el Nov 25 2021. Archivado bajo Actualidad, Gastrocotilleo, HORECA, Hosteleria. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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