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El consejero de Salud de Asturias concluye que es normal esperar más de 8 meses por el resultado de un escáner tras una fractura de húmero

Según la Consejería de Salud del Gobierno del Principado de Asturias: es normal esperar más de 8 meses por el resultado de un escáner con un hallazgo de pseudoartrosis, tras una fractura de húmero, conclusión tras las reacciones oficiales

A la vista de las respuestas emitidas por la Consejería de Salud del Principado de Asturias, así como por la actuación del jefe del servicio de traumatología del Hospital de San Agustín de Avilés, y por la oficina de Atención al Paciente del citado Centro Público, el paciente lo único que puede hacer es esperar “pacientemente” a que lo llamen, aunque pasen 9 meses desde que se realizaron las últimas pruebas. Ni tan siquiera ha habido tiempo durante 9 meses para realizar una llamada de teléfono y explicar las consecuencias o el posible tratamiento de la pseudoartrosis. Todo ello debido a que la traumatóloga asignada al expediente se encuentra de baja por maternidad, y el resto de traumatólogos sufren de una excesiva carga de trabajo, como consecuencia los médicos se niegan a responsabilizarse de más expedientes, según comunicaron telefónicamente las operadoras de citaciones. Por lo visto, la pseudoartrosis es evidente pero el paciente desconoce el posible tratamiento, y nadie se ha molestado en dar una explicación, si es conveniente realizar un injerto de hueso, si se puede quitar la placa de titanio al año (que ya se cumplió el pasado mes de agosto), tal como recomendó el cirujano en el momento de la operación, o si es mejor esperar. Además el paciente también tiene dañado el supraespinoso con rotura completa, según las resonancias aportadas.

¿Se tratará de un caso de negligencia o simplemente de priorizar los casos más graves y se ha considerado que este caso no es relevante? Habrá que esperar a la evolución de la lesión y a las conclusiones periciales.

Ante la falta de información de traumatología, ¿sería aconsejable acudir a un profesional privado más eficiente que resuelva mis dudas?:

¿tengo que tener alguna precaución especial?, ¿puedo practicar deportes de riesgo?, ¿sería aconsejable ejercicios de rehabilitación?, ¿necesito alguna medicación?, ¿será necesario realizar una densitometría ósea?, ¿habrá que realizar un injerto de hueso?, ¿se podrá retirar la placa de titanio implantada?, ¿qué ocurrirá con la edad si surge osteoporosis?, ¿sería recomendable infiltrar factores de crecimiento para reforzar el supraespinoso?

Antes del Estado de Alarma, tenía pautada realizar una radiografía en agosto de 2020 pero sigue pendiente…

En definitiva, ante las circunstancias expuestas, el médico de familia aconseja que insista y solicite una cita con un traumatólogo. Entretanto, nadie responde a las preguntas planteadas, ni se preocupan por dar una pauta de conducta ante el dolor. Todo ello crea desconfianza en el sistema.

Ante la caótica, bochornosa y vergonzosa situación, ¿es tan complicado organizar una simple llamada telefónica con el especialista?, lo ideal sería una vídeo conferencia como comienzan a proponer las compañías privadas. Si el hospital está saturado, ¿no se puede derivar al paciente a otro traumatólogo en otro hospital asturiano o delegar en un refuerzo médico del sistema privado?, ¿se debería acudir a Urgencias en caso de que la situación empeore?

En un principio, la espera estaba justificada por el coronavirus; luego llegaron las vacaciones de verano; en otoño surgieron esperanzas de que la cita estaba al caer, pero tan solo cayeron las hojas de los árboles. Con la llegada del invierno se puso de disculpa las vacaciones de Navidad, y en plena cuesta de enero la secretaria de traumatología desvela la imposibilidad de que otro traumatólogo se encargue del asunto, ante el exceso de trabajo. Entonces, destapan como justificante la baja por maternidad de la traumatóloga asignada al expediente; y para dar más suspense al tema redactan una misteriosa carta extraviada por el camino o quizás se les olvidó poner el sello…., el caso es que no llegó a destino después de dos semanas. Algo que no me extraña, tras conocer la gestión del médico jefe del departamento de rehabilitación. Véase: El calvario al solicitar un certificado médico en el Hospital San Agustín de Avilés

¿Me estarán tomando el pelo o probarán mi paciencia?

Pese a la protección de datos médicos, me adelantan telefónicamente que “supuestamente” el jefe de traumatología me comunicará a través de correo postal que la traumatóloga se reincorporará a su puesto de trabajo a mediados de febrero. Pues vale. ¡Eureka y paciencia! Ya les contaré si termino como el caballero con la mano en el pecho, inmortalizado por El Greco, o como el pirata con el brazo de palo…

Antecedentes de los hechos

Durante el Estado de Alarma en el mes de marzo de 2020 sufrí fuertes dolores y solicité cita con mi traumatólogo para que revisara la evolución de la fractura de húmero que tuvo lugar en agosto de 2019. Durante el periodo de nueva normalidad me recibió la traumatóloga, respetando una considerable distancia de seguridad por temor a contraer el virus en estado de gestación. Algo comprensible, simplemente solicitó que me realizaran un escáner y que ya me daría el resultado…. Tras la consiguiente espera, por fin el pasado mes de junio de 2020 me hicieron el escáner en la Fundación Hospital de Avilés. A las pocas semanas, llamé por teléfono para solicitar que me dieran el resultado y quedaron que me responderían lo antes posible. Sin embargo, en el momento de escribir esta información -después de OCHO MESES, en concreto a finales de enero de 2021- el servicio de traumatología del Hospital San Agustín de Avilés todavía no me dio el resultado de las pruebas realizadas antes del verano. Ni tan siquiera una explicación telefónica. Logré saber que se trataba de pseudoartrisis gracias a mi médico de familia que me aconsejó acudir al traumatólogo….

La última información del “culebrón sanitario” proviene de una conversación telefónica con la secretaria de traumatología, según la cual me comunica que el jefe de servicio de traumatología me va a enviar una carta, explicándome que mi traumatóloga estará de baja por maternidad hasta mediados de febrero, y hasta entonces no podrán darme cita. Dicha carta ya la tendría que haber recibido hace más de una semana, pero se debió de extraviar por el camino o quizás sigan redactándola ….

En diciembre de 2020, los “Pinochos” hospitalarios, después de las justificaciones esgrimidas, me transmitieron que en enero se resolvería el tema de la cita porque la doctora se reincorporaría tras las Navidades, sea como fuere, el asunto sigue pendiente de resolución y parece ser que nadie se quiere responsabilizar del tema.

¿No se cubren bajas por maternidad pese al exceso de trabajo?

Me imagino que no habrá fondos para contratar más personal pero no entiendo como un sistema sanitario público -que presume de ser uno de los mejores del mundo- se puede demorar de esta forma.

En octubre, solicité que transfirieran mi expediente o otro traumatólogo, pero al parecer rechazaron la iniciativa o se negaron por exceso de trabajo del resto del servicio médico. Además, realicé varias reclamaciones a Atención del Paciente, donde te indican que tienes que interponer una queja o reclamación por escrito y enviarla a través del registro (no se puede por Internet en plena pandemia). Tras aguantar la cola de Atención al Paciente, solicité cita en el registro del Ayuntamiento de mi municipio, tardaron tiempo en concederme el honor de ir a entregar la documentación. Por fin, tras presentar todos los papeles, la Consejería de Salud del Principado me responde con fecha 15 de octubre de 2020, en un escrito resuelto por el Ilustrísimo Sr. Consejero de Salud, y firmado por la jefa de sección de apoyo de la Consejería de Salud; el contenido del texto se desarrolla en 5 páginas con mucha verborrea pero sin ninguna solución práctica al caso concreto. Por lo visto, todo es legal y conforme a la ley. El paciente y las consecuencias en su salud les importa un comino. Eso es el resumen de la triste respuesta. Pero lo más indignante, es que en estos momentos la Oficina de Atención al Paciente me da cómo solución que repita los mismos trámites protestando por el retraso acumulado.

En agosto estaba pautado que me realizaran unas radiografías por urgencia, y posteriormente un seguimiento del caso por parte del traumatólogo. Sin embargo, al estar de baja por maternidad el asunto también permanece pendiente.

Al volver a dar parte a Atención al Paciente, me llamaron por teléfono y me comunicaron que volviera a presentar otro escrito por registro…., tendría que volver a pedir cita al Ayuntamiento, y perder el tiempo para que me respondieran con los mismos argumentos jurídicos esgrimidos anteriormente… , vamos el cuento de la buena pipa que no sirve para nada. Las consecuencias de la escasa diligencia sanitaria aún son imprevisibles.

Temores del paciente ante la bochornosa gestión sanitaria

Afortunadamente fui intervenido en un hospital privado en India en agosto de 2019, entonces me implantaron una placa de titanio con 4 clavos (no como figuraba en el expediente incorrecto redactado en el hospital de San Agustín donde el médico rehabilitador se inventó que me habían puesto un clavo). Al día siguiente de la operación en India, me enviaron a un fisioterapeuta a la habitación del hospital para enseñarme los primeros ejercicios de movilidad y me pautaron una serie de revisiones. Desgraciadamente, al llegar a España tuve un trato sanitario lleno de incidentes, de los cuales algunos permaneces sin resolver.

El cirujano hindú, con formación y experiencia en Inglaterra y Suiza, me recomendó regresar a India al año para que me quitaran allí la placa de titanio, entonces medio en broma, reseñó: “Seguro que aquí te vamos a tratar mejor que en España…”.

Desde entonces han pasado 17 meses, y los médicos españoles no han revisado el asunto, pese a saber que la evolución no ha sido la correcta. Todo ello genera temores e incertidumbre. Desconozco si es normal o no está actitud, ¿ustedes qué opinan?

Por lo visto padezco pseudoartrosis, no soy médico y desconozco el posible tratamiento. Lo que más me indigna es que en todo este tiempo ni siquiera se han molestado en llamarme por teléfono para darme una explicación. No sé si es conveniente realizar un injerto de hueso, no sé si se puede quitar la placa de titanio al año (que ya se cumplió el pasado mes de agosto), tal como me recomendó el cirujano en el momento de la operación, no sé si es mejor esperar, no sé si con los años y la osteoporosis el asunto se agravará.

Con lo fácil que hubiera sido, una simple explicación…

Pese a todo, he dedicado la contraportada de nuestra revista de verano VIAJAR, VIVIR y SABOREAR, a los sanitarios, nuestros héroes.

Informa Alfredo Muñiz.

Relacionado: El calvario al solicitar un certificado médico en el Hospital San Agustín de Avilés

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Publicado el Ene 22 2021. Archivado bajo Actualidad, El reto, HORECA. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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