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El calvario al solicitar un certificado médico en el Hospital San Agustín de Avilés

Me he roto el brazo, de la tendinitis y el supraespinoso roto ni hablamos…

En India me enviaron al fisioterapeuta a la habitación del hospital al día siguiente a la operación. A los pocos días regrese a España, y tras la lista de espera, comencé la rehabilitación en un Centro de Salud Público a los 2 meses y 9 días después de ser operado por fractura de húmero. Ahora el médico se niega a emitir un certificado correcto donde figuren las 30 sesiones “supuestamente” prescritas y realizadas de rehabilitación.

Estoy acostumbrado a las listas de espera en rehabilitación y a que me receten analgésicos en lugar de fisioterapia. Pero hasta ahora no había sufrido un comportamiento tan absurdo y obstinado por parte de un médico rehabilitador simplemente por solicitar un certificado con el diagnóstico y el número de sesiones de rehabilitación prescritas. Resulta, que tras una fractura de húmero, el traumatólogo me envío al médico rehabilitador. En principio me iban a atender en el hospital San Agustín de Avilés (Asturias) pero debido a las largas listas de espera, me derivaron a un centro de salud. Me prescribieron –entiendo- que 15 sesiones iniciales y revisión posterior. Escribo “entiendo” porque no me dieron ningún documento que lo acredite. Me sorprendió que no tuvieran un sistema de comunicación interna vía Internet porque -tras ser examinado por el médico rehabilitador- me entregó un sobre cerrado para que lo entregara en mano en el centro de salud de Piedras Blancas (se encuentra a 6 kilómetros del hospital). El sobre solicitaba que me insertaran en la lista de espera para llamarme a rehabilitación. Primer servicio de cartero de la Seguridad Social Española.

El médico se niega a emitir un certificado correcto donde figuren las sesiones prescritas de rehabilitación

Como creo que solicitaron rehabilitación “urgente” o “prioritaria”; comencé la rehabilitación el 4 de noviembre de 2019, 2 meses y 9 días después de ser operado por fractura de húmero en un hospital de Trivandrum-Kerala (India). El cirujano indio prescribió que comenzara la rehabilitación en España el 15 de septiembre durante 3 semanas y que luego me viera un traumatólogo y valorara la evolución. Conservo el documento escrito en inglés, firmado y sellado por el cirujano jefe del hospital Kims. Toda la documentación de radiografías e informes médicos indios los puse a disposición de los médicos españoles que me atendieron a mi regreso. Simplemente explico los antecedentes como curiosidad, en ningún momento exigí rehabilitación exprés. En todo momento, seguí las pautas marcadas, primero me atendió una reumatóloga que pidió que me viera un traumatólogo. Luego el médico de cabecera solicitó por vía de urgencia que me viera el traumatólogo al no recibir ninguna notificación. Por fin me vio el traumatólogo, que a su vez me mandó al médico rehabilitador y este a la lista de espera del fisioterapeuta.

Sea como fuere, al terminar, la primera tanda con la Seguridad Social Pública Española, regresé al médico rehabilitador el 27 de noviembre de 2019 y me mandó seguir con la rehabilitación. Escribió a mano unas indicaciones con letra de médico destinadas a la fisioterapeuta que me atendía y me las entregó en un sobre para que sirviera de cartero (segundo servicio de cartero de la Seguridad Social Española). Para mi no me dio ningún papel que acreditara lo prescrito. Al llegar al centro de salud, me indicaron que me había prescrito otras 15 sesiones. Durante el proceso, la fisio pidió algún día de permiso para asistir a exámenes, por enfermedad y también solicitó días de vacaciones para disfrutar los puentes de Navidad; las sesiones que no fueron cubiertas por sustituto se recuperaron en fechas posteriores. Entretanto, yo también pedí suspender la rehabilitación de forma temporal por motivos laborales, presente justificante y posteriormente completé las 15 sesiones “supuestamente” prescritas. Sea como fuere, para una fractura de húmero, ¿cuántas sesiones de fisioterapia se necesitarían para una correcta recuperación?

La respuesta es complicada y dependerá de la calidad de las mismas. De momento, nadie me lo ha aclarado. En el sistema de salud pública el terapeuta tiene que tratar a varios pacientes al mismo tiempo (creo que hubo momentos que había 6 personas en la sala), así las cosas las 30 sesiones “supuestamente” prescritas está claro que sería lo mínimo recomendable en tales circunstancias. En realidad, mi fisio me explicó una tabla de ejercicios y principalmente lo que hice fueron dichos ejercicios para ganar movilidad y fuerza. Ahora un fisio privado me explica tras leer la crónica cómo se podrían fijar el número de sesiones correctas: “Aunque es difícil de saber al valorar inicialmente, el médico podría prescribir las necesarias hasta recuperación o hasta que considere que ha habido un estancamiento y que ya no se puede mejorar más. Luego solo es cuestión de contarlas”.

¿El mundo de la tecnología ha llegado al hospital?

El pasado 27 de diciembre acudí a una cita con mi traumatóloga y le pedí un certificado médico con el diagnóstico y el número de sesiones de rehabilitación prescritas. La doctora muy amablemente me remitió al médico rehabilitador para que emitiera dicho certificado. Le comenté el tema de la rehabilitación y me dijo que continuara de acuerdo a lo pautado por el rehabilitador. Y aquí comienza el calvario. El mismo 27 de diciembre de 2019 acudo a solicitar el certificado médico a la secretaría de rehabilitación, les pido un diagnóstico y el número de sesiones prescritas. Resulta que pese a darles mi número de carné de identidad y mis datos no sabían ni donde mi habían enviado a realizar la rehabilitación, ni supuestamente tenían acceso a mi expediente. Entonces comenzaron los jaleos, la secretaria me llamó por teléfono unas 18 veces y llegó a decirme que estaba mintiendo en los datos que le facilitaba y que ellos no podían certificar asuntos que no eran verdad. La realidad es que no habían tenido ningún tipo de comunicación con la fisio que me atendía porque sus horarios eran incompatibles y por lo visto el mundo de la tecnología no ha llegado al hospital. Unos terminaban la jornada a las 15 horas, la otra comenzaba a las 16 más o menos. Yo estaba atónito. En todo el proceso ya había habido varios errores, por ejemplo anotaron que me habían puesto un clavo en la cirugía cuando lo que me implantaron fue una placa de titanio con varios tornillos. En mi expediente, figuran las radiografías donde se ve claramente. Para más INRI, a la fisio que me atendía se le terminó el contrato.

Después de insistir en que no había recibido el certificado, por fin lo emitieron con fecha 16 de enero de 2020 pero incompleto y con algún dato incorrecto. En primer lugar, consta que el 27 de agosto de 2019 sufrí una fractura, en realidad el accidente tuvo lugar el 26 de agosto de 2019 y, el 27 se efectuó la operación en India. Al día siguiente me enviaron a un fisioterapeuta a la habitación del hospital indio para enseñarme los ejercicios básicos de rehabilitación, menos mal porque sino llega a ser por el hindú me hubieran quedado los músculos atrofiados si tuviera que esperar a que me atendiera el fisio del sistema público español (2 meses y 9 días después de ser operado). Pero volvamos al certificado emitido en España, en el mismo argumentan que estoy pendiente de control por Traumatología, en realidad, la traumatóloga del hospital de San Agustín ya me vio el pasado 27 de diciembre (por tanto hace más de dos semanas antes de que se emitiera el certificado) y me pidió que volviera dentro de 6 meses. Así que creo que dicha consideración en el informe lleva a confusión porque me pueden solicitar el informe médico de la traumatóloga. Respecto a las sesiones, aunque no les pedí un justificante de asistencia, reseñan las sesiones efectuadas hasta el 3 de enero y omiten el resto. En ningún sitio especifican el número de sesiones prescritas que es lo que había solicitado. Así las cosas, insisto en el asunto para que emitan un nuevo certificado con los datos correctos y el médico se niega. Tras insistir, me cita en el hospital. Al llegar ni me hace reconocimiento médico, ni tan siquiera me pregunta cómo estoy. Tan solo dice: “¡En vaya enredo que me has metido!”. Intento explicar la situación y no atiende a razones, me dice que él me dio el alta el 13 de diciembre, aunque en dicha fecha ni me vio, por tanto desconoce mi estado al no tener evidencias de ningún informe de la fisio, y aunque el 16 de enero firmó un certificado donde explica: “Se programó fisioterapia en su centro de salud que realizó del 4 al 29 de noviembre y los días 26, 27 de diciembre y 2 y 3 de enero siendo dado de alta por mejoría”. En el certificado aunque no especifica la fecha del alta, se sobreentiende que el alta se produjo en una fecha posterior al término de la rehabilitación. Sin embargo, al parecer, había escrito el 27 de noviembre en el documento interno que envió a la fisioterapeuta que el alta se produciría el 13 de diciembre, “suponiendo” que en dicha fecha ya no necesitaría rehabilitación. No obstante, la profesional consideró -con buen criterio- que como no había completado la rehabilitación a dicha fecha necesitaba completar las 15 sesiones “supuestamente” prescritas. En la última sesión, que tuvo lugar el pasado 24 de enero, la fisioterapeuta me explicó que me faltaba ganar movilidad pero que con los ejercicios de fuerza podría conseguirlo y ahora intento ganar tono muscular realizando los ejercicios en mi casa, aunque algunos músculos se resienten, tiemblan y como consecuencia duele y tengo agujetas tras los intentos. El médico ni se preocupó en comprobar la evolución, ni me dio ninguna recomendación. Tan solo argumentó descontento porque le había pedido un certificado.

 “Se morirá y no lo habrán llamado todavía”

Lo que no entiendo es para qué un médico me cita a su consulta, si no me hace ni reconocimiento médico, ni me aclara nada de lo acontecido, ni tiene ningún interés en redactar un certificado con todos los datos correctos, ni asume los errores cometidos y la falta de recursos tecnológicos del centro. Me hizo perder más de dos horas de trabajo al desplazarme, aparcar y esperar por la cita. Estaba enfadado porque el paciente había solicitado un certificado médico e incluso al contarle sobre la larga lista de espera para curar otra lesión me respondió con cierta chulería: “Se morirá y no lo habrán llamado todavía”. ¿Les parece una respuesta y una conducta adecuada para un facultativo en su consulta?

Para rematar, me dice que vaya a Piedras Blancas a pedirle al fisio el certificado de asistencia de las sesiones practicadas, y añade que él no va a certificar nada más. Lo dijo Blas, punto redondo.

A los dos días vuelvo a hablar con su secretaria para intentar volver a aclarar el asunto y ver si había entrado en razón. Asimismo, me llama por teléfono el jefe de fisioterapia del centro de salud de Piedras Blancas que gentilmente intenta mediar para solucionar el tema. Al parecer en un primer momento, el fisio al no llevar directamente mi caso pensó que ya había terminado las sesiones y le facilitó una información incompleta. Anteriormente había intentado contactar con él pero después de varios intentos, que supuso más de media hora de teléfono, le dejé el recado a la chica de recepción. También tuve que hablar con la nueva fisio de las tardes y contacté por redes sociales con mi fisio anterior para que aclarara todo el embrollo. Me dijo que seguramente habían tomado los datos de un borrador escrito a mano pero que no habían accedido al ordenador donde estaba la información completa.

En estos momentos, desconozco si el médico habrá entrado en razón pero hasta la fecha -en el momento de escribir esta información- todavía no he recibido el certificado médico solicitado con los datos correctos. En conclusión, solicité el certificado médico el pasado 27 de diciembre de 2019, y ya pasaron 5 semanas desde entonces. He perdido un montón de tiempo hablando por teléfono con la secretaria, intentando contactar con 3 fisios, visitando al médico rehabilitador y ahora tendré que continuar el proceso por otras vías.

¿Les parece normal perder tanto tiempo con el asunto? Yo tan solo había pedido un certificado médico tras romperme un brazo. Ahora la secretaria me remite que acuda a Atención al Paciente y el fisio se ofrece a hacerme un certificado de asistencia pero yo necesito un certificado médico. En Atención al Paciente hay que coger número y la última vez que fui para pedir copia de una radiografía había una espera de unas 2 horas. Viendo la ineficacia del procedimiento sanitario, decido poner el caso en manos de la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias para que temen las medidas pertinentes, y me han respondido que intentarán resolverlo lo antes posible.

Asimismo, en los próximos días redactaré notas de prensa resumidas para publicar en otros medios de comunicación regionales y nacionales con los que colaboro, relatando el desenlace de lo acontecido. Creo que se tienen que tomar medidas correctivas para que en el futuro no ocurran casos similares. En el momento en que mi abogado me lo autorice también desvelaré el nombre del responsable del desaguisado.

También tengo rotos los dos supraespinosos pero eso no es urgente…

De la tendinitis ni hablamos, llevo 3 años con analgésicos. Primero me atendió mi médico de familia, y por fin el pasado mes de mayo me pidió cita para que me viera al traumatólogo. En septiembre, me derivaron el reumatólogo porque en traumatología había una larga lista de espera, y ahora llevo 5 meses esperando a que me llamen para realizar unas ecografías para ver cómo evoluciona la fractura de mis dos supraespinosos …, ¿me enviarán luego al médico rehabilitador para realizar otro servicio de cartero de la Seguridad Social? Espero que para entonces ya le hayan concedido una merecida jubilación y el nuevo responsable utilice el ordenador para tales menesteres.

Por cierto, subrayo que los dos supraespinosos están rotos porque al no funcionar el sistema público y seguir con los dolores, ya hace varios años que hice resonancias por el sistema privado para comprobar qué ocurría. Ahora tras el accidente, el tema se ha agravado, y en el otro brazo padezco una tendinitis que ya parece crónica después de 3 años, aunque mi médico argumentaba que se me pasaría en un mes. De fisioterapia para estos temas ni hablamos…

Además tengo otros dos expedientes abiertos, uno esperando cita de traumatología, y otro con medicación durante un mes pero que desembocará en trauma. ¿No se podrían unificar los 4 expedientes para no tener que ir 4 veces al trauma y 4 veces al radiólogo? Imagínense cuando tenga que pedir los 4 certificados al rehabilitador…

Notas sobre el seguimiento del caso: tras la publicación de este reportaje me llamaron del Hospital de la Caridad de Avilés y me dieron cita para realizar las ecografías el próximo 12 de febrero de 2020 pero el tema del certificado continúa pendiente. Por otro lado, me están remitiendo otros casos en el Hospital de Avilés donde también tuvieron problemas a la hora de solicitar un certificado médico.

Seguiremos informando y recuerden que el número de invierno de la revista VIAJAR, VIVIR Y SABOREAR se encuentra a la venta en los mejores kioscos de toda España. Informa Alfredo Muñiz.

Relacionado: ¿Qué ocurre con los traumatólogos de la Seguridad Social española?

Publicado el Feb 1 2020. Archivado bajo Actualidad, El reto, HORECA, Hosteleria. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

3 Comentarios por “El calvario al solicitar un certificado médico en el Hospital San Agustín de Avilés”

  1. Aurorita perez gonzalez

    Reportaje excelente, solamente te falto, identificar con nombre y apellidos a los responsables de este área clínico. Es triste, estar pagando una seguridad social, para que nos traten de esta manera, recuerdes srs médicos, que si no fuera x los que sostenemos dicha entidad, ustedes, no estarían trabajando en este ámbito, traten os, como personas, y x favor sean profesionales, la medicina es una de las profesiones más bonitas y altruistas, un médico, es médico, en el 90 x ciento de los casos por vocación, que ese 10 x ciento, no lo tengamos en Asturias, José Alfredo, llega hasta el final, y toca más medios de comunicación, tu puedes, y que esta panda de impresentables, tengan un poco de ética profesional y no jueguen con la salud de sus pacientes.

  2. Aurorita, gracias por tu apoyo. No he facilitado el nombre del responsable porque el tema está pendiente de resolución y creo que deben ser sus superiores quienes tomen las medidas oportunas para que no vuelva a ocurrir. Pero no tengo ningún inconveniente en desvelar los nombres a las personas que investiguen el asunto.

  3. Aurorita perez gonzalez

    Ok, muchas gracias

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