El Gran Circo Nacional: Irene, spray y solidaridad de salón
por Alfredo Muñiz
La política española ya no necesita oposición: se basta con el espectáculo.
Irene Montero quiere primarias abiertas; otros parecen querer abrir directamente la jaula del circo. En el Congreso, mientras tanto, se arma la marimorena y un spray de pica-pica acaba mandando a una docena de personas al hospital. ¡Qué manera tan moderna de hacer política: donde antes había argumentos, ahora hay aerosoles!
Y en Ceuta aparece la otra función: las Mari Progres, especialistas en repartir solidaridad desde el sofá y con la cartera del contribuyente. Mucho discurso humanitario, pero a la hora de abrir las puertas de sus propias mansiones, la solidaridad parece sufrir una misteriosa avería.
Quevedo, si levantara la cabeza, no preguntaría quién gobierna. Preguntaría simplemente:
«¿Y cuánto nos cuesta el espectáculo?»
Porque aquí el circo es gratis para los artistas. La entrada la paga siempre el respetable.

