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Dictadorzuelo desesperado: “Se hace lo que yo digo y punto”

Cualquier tirano que se precie, lo primero que intentará será controlar los medios de comunicación. Los que llevamos hace años en el sector, estamos acostumbrados a recibir amenazas de políticos y empresarios por relatar hechos que no les gustan y quieren quitarnos del mapa o meter miedo. Su objetivo es controlar la opinión del pueblo y para ello recurren a la intimidación o a leer la cartilla a las voces disidentes, como si fueran los amos del cortijo. Sin reconocer que la constitución española da prioridad al derecho a la información. Algunas veces hasta me provocan risa; en especial, cuando se sienten identificados con personajes caricaturescos de ficción en el que se ven reflejados sus sentimientos más grotescos. Es como si la maléfica madrasta de Blancanieves saliera del cuento y quisiera denunciar a Walt Disney por producir dibujos animados con los siete enanitos. Lo crean o no, a mi me ha ocurrido algo semejante. Solo tienen que leer EL TESTAMENTO DEL GALLO, disponible en Amazon, una comedia que retrata los conflictos de una saga familiar de provincias.

El segundo paso de un dictadorzuelo de pacotilla es crear un clima molesto para el disidente de turno. Intentarán desprestigiarlo ante la sociedad, ante sus amigos y ante su familia. Siempre con una falsedad inaudita: “Yo quiero mucho a mi hermano pero que se joda”.

En los casos de Gobiernos distatoriales se recurre a la cárcel por desacato a la autoridad, en otras circunstancias al destierro, a la discriminación, al ninguneo o simplemente a una poda del árbol familiar en el caso de una sociedad empresarial. Los más listos acuerdan una venta amistosa del negocio o se exilian en el extranjero…

Otro de los rasgos de las dictaduras es el fomento de la ignorancia del pueblo o la propaganda panfletaria en favor de una causa. En el caso de las empresas, los tiranos optan por la falta de transparencia e intentan ocultar, engañar y dominar al accionista; haciéndole creer que el sátrapa es el dueño del cortijo; confundiendo de esta forma la propiedad con la dirección y el Gobierno empresarial que debería estar en manos de los accionistas, no de los mequetrefes de turno que intentan beneficiarse de la sociedad, y miran más por sus intereses particulares que por los de sus dueños. Ni de chapuceros que cometen ilegalidades manifiestas que hacen peligrar la situación fiscal de sus socios. Ni de puestos de conveniencia que ocupan cargos por ser hijos de papá. Una licenciada o likcenciado en EGB puede llegar a tener rango de ministra o ministro en la empresa privada y en la política. ¿Se trata de una o un fuera de serie o de una tomadura de pelo? Habría que hacer una evaluación del desempeño y poner a cada uno en su lugar en función de los méritos, no de los apellidos o de los intereses partidistas. Cuando se prefiere insertar en un Consejo de Administración jarrones chinos con retribuciones millonarias y se discrimina a otros posibles consejeros mejor formados y que podrían aportar valor añadido, algo no funciona. ¿Molestará un espíritu constructivo crítico?

El quid de la cuestión es que en las democracias occidentales es obligatorio respetar las leyes vigentes y no las milongas que se inventa los mangantes de turno. Así las cosas, si se quiere prescindir de un pariente en una empresa familiar lo mejor es llegar a un acuerdo de venta amistosa, antes de que explote la bomba en los juzgados.

El gran hándicap es el enquistamiento en las posiciones ilegales, la soberbia y la avaricia que termina rompiendo el saco.

Como deducirán, tanto en las dictaduras políticas como empresariales es necesario dejar bien claro ante los subditos que el dictadorzuelo siempre tiene la razón absoluta. De hecho, el primer principio básico es: “Se hace lo que digo yo”. Y el segundo dogma del tirano consiste: “En caso de duda se aplicará el artículo primero”. Las consecuencias son, a corto plazo, una ruptura familiar y, a medio plazo, la muerte de la gallina de los huevos de oro, cuando se trata de negocios.

En las repúblicas bananeras sátrapas se provoca una división del país o del pueblo que puede conducir a una guerra civil, crisis económica, hambre, pobreza energética y desempleo. Informa Alfredo Muñiz.

Próximamente: Presentación de EL TESTAMENTO DEL GALLO en el Ateneo Jovellanos de Gijón

Durante el otoño también presentaremos la novela en Oviedo y en Castrillón.

Relacionado: Diferencias entre un directivo mediocre y un político de pacotilla

Publicado el Sep 15 2022. Archivado bajo Actualidad, HORECA, Hosteleria, Noticias destacadas, Videos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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