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No a la guerra del dictador comunista ruso Vladímir Putin contra Ucrania

La concordia aumenta las fortunas pequeñas. La discordia arruina las más grandes, este pensamiento ya lo expresaban los clásicos pero el hombre es el único animal de la Tierra que no aprende de los errores del pasado. La crisis ruso-ucraniana actual tuvo sus inicios en marzo de 2021, cuando Rusia reunió alrededor de 100.000 soldados con sus juguetitos bélicos cerca de su frontera con Ucrania. Esto precipitó una crisis internacional sin parangón. Desde entonces hubo sus tira y afloja sobre una posible invasión por recuperar la nostalgia soviética. Las conversaciones diplomáticas bilaterales entre los representantes americanos de Joe Biden y los partidarios rusos de Vladímir Putin se llevaron a cabo en enero de 2022, pero no calmaron la crisis. Los esfuerzos de mediación no sirvieron para nada. Putin deja ver su estrategia de dictador y quiere vender la moto de que va a ayudar a los ucranianos a salir del “nazismo”. El acabose.

La hipocresía y desfachatez de los gobiernos totalitarios no tiene límites. La única forma de defenderse de sus ataques es la guerra. Ahora tendremos a los aliados comunistas chinos que pueden apoyar a sus amigos rusos. Será una batalla de Goliat contra David.

Existen mediadores internacionales que impulsan principios éticos entre Estados Unidos y Rusia, igual que en las empresas familiares. Tristemente, ante los dictadores es muy complicado mediar, obviamente fracasaron en sus intentos. Lo mismo ocurre en las familias ante las intrigas familiares.

Mis recuerdos de Ucrania y Rusia

Visité Ucrania en 1980, entonces pertenecía a la Unión Soviética, ​ oficialmente se hacían llamar Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la alianza duró desde 1922 a 1991. Englobaba a Rusia, Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia. Me viene a la memoria cantidad de recuerdos de aquel viaje por Rusia y Ucrania, tantas anécdotas. Tal vez la más impactante fue cuando un disidente se prendió fuego en medio de la plaza Roja, frente al mausoleo de Lenin. Por mis venas ya corría sangre de reportero y logré hacer unas fotos mientras le ponían una manta y lo metían en un coche. Sin embargo, la policía rusa acordonó la zona y me quitaron el carrete.

Me alojé en la Universidad de Moscú y quedé hasta el gorro ruso del menú a base de pepinillos hasta en la sopa. Acudí a la embajada de España, allí se encontraba el marqués de Samaranch de embajador que nos facilitó pases para visitar la villa olímpica y comprar camisetas de calidad, algo prohibitivo para el pueblo ruso. Por la calle me querían comprar los pantalones vaqueros, las zapatillas de deporte o me pedían que entrara a las beriozkas para comprarles productos a los que el pueblo no tenía acceso. Las beriozkas eran unas tiendas para turistas donde vendían productos en dólares a los cuales no podía acceder el pueblo ruso. En una de aquellos establecimientos compré mi gorro ruso.

En Ucrania me sorprendió la gente con los dientes de oro, en aquella época por lo visto era un símbolo de belleza. Luego aprendí que hay un dicho alemán que dice: “El que madruga tiene los dientes de oro”, un equivalente a nuestro “El que madruga Dios le ayuda”. Pues vale…

En pleno siglo XXI, el totalitario quiere regresar al pasado. Putin se ha convertido en el gran dictador y ansía volver a los oscuros tiempos del pasado comunista. En Rusia crecen las manifestaciones contra el poder, pero los disidentes son encarcelados para acallar sus voces.

La mediación como instrumento de resolución de conflictos

En la comedia romántica El testamento del Gallo proponemos fórmulas para resolver conflictos ante intrigas familiares que podrían equipararse a la actual crisis política internacional. Menos palabrería, menos trapicheos, menos hipocresía y menos mentiras. Más acción, más comunicación, más transparencia y medidas correctivas. El gran problema es que con los dictadores no se puede dialogar, se creen con la verdad absoluta. Y en el caso de toparse con un dictador o una dictadorzuela en una saga familiar la única vía de resolución es la guerra judicial.

Aunque en El testamento del Gallo, a la venta en Amazon, dejamos abierta una puerta a la esperanza por la vía amistosa, muy pronto también podrán adquirir la novela en e-book y en audiolibro.

Portada de la novela El testamento del Gallo.

¿Cómo evitar la guerra en una saga familiar?

En todos los ámbitos de la vida surgen conflictos. Peleas de niños, zancadillas de mayores y querellas de ancianos. Agresiones, insultos, discriminaciones, ninguneos e infinidad de arrebatos por no saber dialogar. La mediación es un proceso alternativo a la vía judicial que pretende resolver, entre otros, los problemas familiares. Para ello es necesaria la intervención de un profesional imparcial, el mediador, que facilita el entendimiento entre las partes, clarifica y genera opciones basadas en intereses. El mediador es un artífice de paz social donde todos salen ganando gracias a un acuerdo consensuado por los propios interesados. El pacto tiene que ser justo, equilibrado y tangible.

Contraportada de la novela El testamento del Gallo.

Llega la mediación familiar si te dejan y no juegan sucio

El papel del mediador no es el de un juez, ni el de un abogado, sino el de un facilitador de la comunicación, fomentando el respeto y la transparencia. Para ello debe ser independiente, y, por tanto, no tener ningún vínculo ni familiar, ni de amistad ni contrato de servicios con alguna de las partes interesadas. Si el mediador consigue que las partes se reconozcan como seres humanos, con necesidades e intereses, ayudará a transformar la sociedad. Aunque la diplomacia no es la panacea de todos los males puede ser la solución. El mediador es un agente de cambio que construye puentes de diálogo, ayuda a imaginar un futuro en positivo, estimula, promueve la reflexión y activa la búsqueda de nuevas estrategias.

Los acuerdos se traducen en convenios, aconsejable que sean legalizados por un abogado. En caso de propiedades, lo sensato es elevar a público los acuerdos privados.

Así las cosas, los economistas independientes podemos actuar como mediadores en casos de conflictos hereditarios en empresas familiares, al tener una clara visión de las valoraciones y de los aspectos fiscales. El problema surge en las familias autoritarias donde no existen Órganos de Gobierno (nota 1*) profesionalizados y las decisiones se rigen según los vaivenes de la vida o aquellos dictadorzuelos que contratan a sus propios asesores para defender sus propios intereses.

Aclarar que la mediación es una fórmula alternativa para resolver conflictos, pero en caso de que no se alcance un acuerdo, siempre se puede iniciar la vía judicial ordinaria.

En los juzgados, el juez podría informar de esa «vía alternativa» para los casos que considere conveniente para aliviar las largas listas de espera. De esta forma, con el apoyo necesario se puede llegar a una solución de mutuo acuerdo. Por ejemplo, en intervenciones penales juveniles, en conflictos surgidos en la pareja: crisis de convivencia, separaciones, reparto patrimonial, propiedades proindiviso entre distintas ramas familiares, acuerdos para fijar la patria potestad de los hijos etcétera. Sin embargo, cuando una persona anula completamente a la otra; cuando se la discrimina o se ignora; cuando se le oculta información; cuando se actúa de forma egoísta y autoritaria; cuando no se respeta la legalidad; ni la igualdad de derechos y obligaciones, o cuando hay violencia manifiesta, no hay mediación posible, la única vía de arreglo es la justicia.

Contra el totalitarismo la única solución es una revolución

El totalitarismo y la testarudez en las posiciones es imposible de mediar. El respeto a la identidad debería ser una necesidad básica del ser humano, y con las necesidades básicas ni se negocia ni se juega. Cada persona posee capacidad intelectual para pensar por sí mismo, y es capaz de decidir sobre cuáles son sus propios intereses, y desconfiar de alguien que cree lo que le conviene. O de alguien que quiere imponer sus criterios justificando la situación por circunstancias como “la paz familiar”, el victimismo, o alegando historias que no vienen a cuento. Hay que centrarse en lo realmente relevante, aclarar condiciones equitativas y límites; buscar soluciones ecuánimes que busquen igualdad entre las partes si se quiere llegar a un acuerdo justo.

Nuevos tiempos y nuevos métodos de trabajo. La mayor dignidad del ser humano es saber decir “no” ante situaciones despóticas que carecen de argumentos convincentes. Los dictadores utilizan el poder como arma de dominación. El verdadero líder resuelve los conflictos con la razón, respetando a las partes en desacuerdo, convirtiéndose así en una autoridad en el arte de resolver conflictos. Por eso, la mediación es aplicable a todos los ámbitos de la vida.

En las empresas familiares es muy útil para la resolución de problemas hereditarios. No obstante, para poder aplicarse, el primer mandamiento de toda familia empresaria debería fomentar la comunicación, la transparencia y la participación. Para ello es imprescindible instrumentalizar órganos de gestión que faciliten el consenso y el entendimiento entre las partes, en reuniones conjuntas donde se escuchen y debatan los intereses de todos. Igualmente es aconsejable la elaboración de un procedimiento que regule las relaciones entre la familia y la empresa, a través del protocolo familiar. Y también de otros procedimientos para regular todos los asuntos con intereses comunes, incluso con otros familiares no propietarios que pueden interferir en el desarrollo del negocio. De ahí, la relevancia de realizar una estricta selección de personal y de imponer reglas muy exigentes para la integración de familiares en la nómina de la empresa familiar. La mezcla entre familia y negocios es una bomba de relojería si no se implantan límites.

La avaricia del dictador o dictadorzuela

“El que reparte siempre se lleva la mejor parte”, reza el refrán. La famosa “parte del león”. El dicho proviene de una fábula de Esopo. El toro, la cabra y la oveja se alían con el león para ir de caza. A la hora de repartir, el león divide la presa en cuatro partes y dispone: “Para mí la primera, porque me corresponde. Esta otra me la llevo por ser el más valiente. Y la tercera, como premio a mi destreza”. A la hora de arrebatar la cuarta, le preguntan: “¿Por qué tienes derecho también a ese trozo? Y él responde: “¡Porque soy el león!”.

Las cláusulas leoninas no deben admitirse en ninguna negociación. Ya sea fabulando con un león en la selva, un zorro en el gallinero o una urraca en la cocina, en tales casos lo mejor es emprender acciones legales y dejarse de pamplinas. Por desgracia en las culturas dictatoriales la mediación es imposible y prefieren aplicar dichas cláusulas leoninas; estos casos se resuelven en el Juzgado. Me gustaría recordar a John F. Kennedy, uno de los precursores de la filosofía mediadora: «No cerremos los ojos a nuestras diferencias; prestemos atención a nuestros intereses comunes y a los medios con los que conseguiremos resolver dichas diferencias».

Revista Viajar, vivir y saborear.

El reto de profesionalización de los Órganos de Gobierno

(nota 1*): Los Órganos de Gobierno principales en una empresa familiar son el Consejo de Familia y el Consejo de Administración. En las sagas centenarias instauran también la Asamblea Familiar y el Comité de Familia Junior. Para otros temas no relacionados con negocio vale con utilizar simplemente el teléfono, el correo electrónico, una videollamada o el WhatsApp. Lo relevante es fomentar una comunicación fluida. Ver relacionado: Vídeo conferencias para luchar contra el coronavirus

El Consejo de Administración es un órgano colegiado que dirige la marcha de una empresa, supervisando y guiando la actuación de la dirección. Los miembros del consejo son los consejeros, que pueden distribuirse entre ellos los cargos de presidente, vicepresidente, secretario y consejero delegado. El consejo de administración debe estar conformado por un número impar de integrantes, por lo que será necesario que se constituya con mínimo tres miembros, a propósito de los cuales es preciso que sean propietarios, o sus delegados, en caso de que los primeros no puedan asistir a las reuniones.

La Junta General de Accionistas, también conocida como Asamblea General de Socios o simplemente Asamblea de Accionistas es un órgano de administración y fiscalización dentro de la sociedad anónima, donde se toman las decisiones clave sobre el funcionamiento de la sociedad. Los acuerdos adoptados en el curso de la reunión serán incluidos en el acta de la reunión.

Las Juntas constituyen la instancia donde los accionistas o socios de una sociedad mercantil se reúnen para tomar decisiones sobre diversa índole para la sociedad en cuestión, y en donde los administradores de la misma ofrecen sus balances de gestión a los referidos accionistas. El objeto principal de la Junta es la aprobación de las Cuentas Anuales presentada por los administradores, así como la renovación del equipo directivo de la sociedad y el resto de temas que se quieran plantear.

Lo habitual es que en la Junta Ordinaria se trate los asuntos ordinarios y comunes de la marcha de la empresa, tales como la elección del Consejo de Administración, la distribución de dividendos, el monto de la remuneración de los directores, entre otros temas. Mientras que en las Juntas Extraordinarias se tratan puntos de gran importancia, tales como: la disolución, fusión, transformación y división de la sociedad o la reforma de los estatutos sociales. Sin embargo, en una Junta Ordinaria se pueden tratar exactamente los mismos temas que en una Extraordinaria, si se aprueba así en el Orden del día. Los problemas surgen cuando no se han profesionalizado las Juntas y se reducen a una mera firma de accionistas.

Cuando no se fomenta la transparencia se crea desconfianza, si a ello se unen que puedan surgir contingencias fiscales o aprovechamiento de la dirección en perjuicio de los accionistas que se mantienen fuera de la empresa, y si encima no se establece un protocolo con unas normas claras y exigentes para la incorporación de familiares en la nómina de la empresa familiar, utilizando criterios de conveniencia y mezclando lazos de sangre con cargos de responsabilidad sin selección previa, entonces se pone en marcha una bomba de relojería que explotará en el momento más inoportuno. La hora de la verdad siempre llega.

Respecto al Consejo de Familia sirve para ayudar a las familias a alcanzar su misión a largo plazo. Es el órgano que gobierna el círculo familiar que debe acompañar al órgano que representa la propiedad (consejo de administración) y a la gestión (consejo de administración y equipo de dirección). El gran problema surge cuando se confunde la gestión diaria de la empresa con el Gobierno de la sociedad, máximo órgano que deberá supervisar la gestión y tomar las medidas necesarias más relevantes: disolución, fusión, transformación y división de la sociedad o la reforma de los estatutos sociales. Informa Alfredo Muñiz.

Portada de la novela El testamento del Gallo.

Contraportada de la novela El testamento del Gallo.

Publicado el Feb 25 2022. Archivado bajo Actualidad, Asesores, HORECA, Hosteleria, Noticias destacadas, PARAHORECA, Videos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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