La cocina también guarda memoria. A veces lo hace en una receta familiar; otras, en un plato que atraviesa siglos, fronteras y océanos. Ese es el espíritu con el que el menú de El Desarme, una de las tradiciones gastronómicas más emblemáticas de Asturias, llega a México dentro del Festival Señardá, que se celebró el pasado 25 y 26 de abril en la Hacienda de los Morales.
El encuentro propuso una experiencia donde alta cocina, tradición y música se entrelazaron para celebrar los vínculos históricos y afectivos entre Asturias y México. Impulsado por empresarios asturmexicanos, Señardá toma su nombre de una palabra asturiana que evoca la nostalgia por la tierra de origen: una añoranza que aquí se transforma en celebración, sobremesa y memoria compartida.
Uno de los momentos centrales fue la presentación del menú de El Desarme, a cargo de la guisandera Mary Fernández, quien trajo a México una celebración culinaria originaria de Oviedo y considerada una de las más antiguas de España. Su plato más representativo, los garbanzos con espinacas y bacalao, no solo destaca por su sabor profundo y reconfortante, sino también por su dimensión histórica: conmemora el fin de la guerra carlista en Asturias.
La visita contó con la presencia de cuatro cofrades de El Desarme que ejercieron de embajadores asturianos: el Cofrade Mayor Miguel Ángel de Dios, junto a la citada Mary Fernández de “El Fartuquín”, José Luis Suárez y Manuel Junco, quienes dieron a conocer la historia de esta cita gastronómica, un menú de la paz.
En este contexto, El Desarme funciona como algo más que un almuerzo. Es un relato servido en la mesa, una forma de recordar cómo la gastronomía puede convertirse en patrimonio vivo. Cada cucharada remite a una tradición popular que ha sobrevivido al paso del tiempo y que ahora dialoga con México en un escenario cargado de historia y elegancia.
El festival también ofrececió una espicha tradicional reinterpretada, con sidra natural asturiana, quesos regionales, aguas de manantial y vinos de la tierra. A ello se suma el pote asturiano preparado por la guisandera Pilar Meana, de “La Cantina de Villalegre” en Avilés, ganadora del concurso a la Mejor Fabada del Mundo 2024, elaborado en auténticas ollas ferroviarias del siglo XIX mediante cocción lenta con carbón.
La experiencia se completó con una programación musical que incluyó el estreno de la Sinfonía del Emigrante, del maestro gaitero Guti, junto a la Orquesta Clásica de México, además de la participación de Pipo Prendes, el Coro Minero de Turón y el Mariachi de la Secretaría de Marina de México.
Más que un festival gastronómico, Señardá se presenta como una ceremonia de origen, identidad y encuentro. Una cita para quienes entienden que la cocina no solo alimenta: también cuenta historias, conserva raíces y tiende puentes entre generaciones. Informa Alfredo Muñiz.

