Si cae el castillo, que caigan también los campanarios
Pedro Sánchez dice que no habrá «superdomingo». Naturalmente. En política, cuando un presidente dice que algo no va a ocurrir, lo prudente es mirar el calendario y esconder la vajilla.
La hipótesis que ya circula en el PSOE es sencilla: generales, autonómicas y municipales juntas en mayo de 2027. Una sola noche, todas las urnas y una única resaca.
¿Por qué? Porque si Sánchez pierde La Moncloa antes de las autonómicas, los barones tendrían tiempo para afilar el cuchillo y preguntar quién piensa dirigir Ferraz después de la derrota.
En cambio, si todos pierden a la vez, problema resuelto:
«Aquí hemos perdido todos. Siguiente pregunta».
Y entre los campanarios que podrían temblar está el de Castilla-La Mancha, con García-Page, uno de los dirigentes socialistas más críticos con Ferraz.
Así que el famoso superdomingo podría tener menos de estrategia electoral y más de arquitectura defensiva:
si cae el castillo, que caigan también los campanarios.
Mientras tanto, Ceuta, las polémicas judiciales que afectan al entorno de Sánchez y las demás controversias que acompañan al Gobierno van acumulando leña en la hoguera política.
Eso sí: las acusaciones y las hipótesis sobre nuevos escándalos o financiación irregular deberán demostrar sus hechos antes de convertirse en sentencia.
Pero el otoño político promete.
Porque Sánchez puede elegir la fecha de las elecciones.
Lo que no puede elegir es lo que ocurrirá cuando suenen las campanas.
Y en mayo de 2027 podrían sonar todas a la vez.
Ding, dong, Ferraz.


