Uganda, conocida como “La Perla de África”, es uno de los destinos de safari más auténticos del mundo. Después de recorrer países como Kenia o Sudáfrica he descubierto en Uganda una experiencia única donde el turista puede pasear por bosques impenetrables y adentrarse andando en medio de parajes habitados por gorilas, chimpancés o rinocerontes que te reciben como si furas un invitado de honor. Siempre acompañado de rangers armados por si algún animal se siente amenazado en su habitat natural.
La diversidad de paisajes enamora. El sonido de la selva. Los colores de África. Sus sabores y sus olores te invitan a sentir la magia de un país que no ha perdido su autenticidad. Desde sabanas doradas y frondosas selvas tropicales hasta los canales del Nilo y los lagos de alta montaña. Uganda ofrece una experiencia natural única donde los viajeros pueden encontrarse cara a cara con los gorilas de montaña, los chimpancés y los “cinco grandes” de África.
Sin olvidar, al picozapato: una especie de ave que procede de la época de los dinosaurios y nos traslada al mismísimo Jurassic Park. Su nombre común alude a la forma de su enorme pico. Tiene una forma general algo parecida a la de una cigüeña. Sin embargo, la evidencia genética lo ubica con los pelícanos y las garzas en los Pelecaniformes.
Un viaje al corazón salvaje de África
Uganda combina la emoción del safari clásico con la magia de la selva. El recorrido más completo suele comenzar en Entebbe, junto al Lago Victoria, para seguir hacia el Parque Nacional de Murchison Falls, donde el Nilo se abre paso entre un desfiladero de roca antes de precipitarse en una caída de 43 metros. Es uno de los mejores lugares para observar elefantes, leones, jirafas y leopardos, los célebres Big Five.
Más al sur, los visitantes suelen recorrer el Bosque de Kibale, hogar de una de las mayores concentraciones de chimpancés del mundo, y el Parque Nacional Queen Elizabeth, con el canal de Kazinga, donde conviven hipopótamos, cocodrilos y elefantes. En la región de Ishasha, los viajeros buscan avistar a los enigmáticos leones trepadores, felinos que se refugian en las copas de los árboles para escapar de las moscas tse-tsé.
El encuentro más esperado: los gorilas de montaña
El momento culminante del viaje sucede en el Bosque Impenetrable de Bwindi, al suroeste del país. Este santuario verde, Patrimonio Mundial de la UNESCO, alberga casi la mitad de la población global de gorilas de montaña, una especie en peligro de extinción. El trekking hacia su encuentro puede durar entre tres y seis horas, guiado por rangers locales, y culmina con una hora de observación silenciosa, un instante de conexión profunda con una de las criaturas más majestuosas del planeta. Tuvimos la suerte de convivir con una familia de gorilas liderados por su espalda plateada y con unas simpáticas crías que jugaban alegremente en medio del bosque, haciendo la croqueta y dándose empujones como en el recreo de un patio de colegio.
Más allá de la fauna: cultura y vida local
Además de su biodiversidad, Uganda seduce por su calidez humana y sus tradiciones. Las rutas suelen incluir visitas a comunidades rurales, plantaciones de té y café, y experiencias culturales como degustar la cerveza de plátano o el popular rolex, una tortilla enrollada con chapati típica de sus calles.
En nuestro recorrido visitamos una comunidad de mujeres que nos mostraron la ceremonia para preparar el café y nos deleitaron con danzas típicas. Además, nos ofrecieron sus artesanías hechas a mano con juncos de colores y tallas de madera.
En zonas como la etnia nyankole, los viajeros también descubren la vida ganadera y la hospitalidad de los pueblos del interior.
Una naturaleza que conmueve
Como escribió el naturalista Pablo R. Bedrossian, Uganda es un país que “se reconstruye cada día entre montañas y ríos, entre pobreza y belleza natural”. Su espléndida fauna —desde los gorilas hasta los antílopes, búfalos, aves y rinocerontes— hace de cada jornada una lección de respeto por la vida en su estado más puro. Sin embargo, la riqueza de su agricultura y el trabajo de sus gentes logran que el pueblo viva una vida digna y sin miseria.
En Semana Santa presenciamos las procesiones por las carreteras donde los múltiples creyentes portaban cruces de madera vistiendo sus mejores galas de colores.
Uganda no se recorre: se sienteUn safari en Uganda es más que turismo; es una aventura inolvidable; es un encuentro íntimo con la naturaleza africana en su máxima expresión, donde cada mirada, sonido y gesto recuerda que la vida silvestre sigue palpitando en el corazón del continente. Informa Alfredo Muñiz.
Gracias a nuestro guía Ben Tarzán que ejerció de perfecto anfitrión por sus tierras salvajes.







