Querido papá, ayer me acordé de ti pero no tuve tiempo de escribirte, ni de felicitarte. Hasta compré dos décimos de la ONCE en tu honor y todavía no miré si soy millonario en tu nombre.
Te voy a dejar un trocito de mi nueva novela EL BÁLSAMO DEL CORAZÓN HERIDO, la tengo traducida al inglés y ya comencé la traducción al francés.
En la dedicatoria de mi nueva novela me acordé de ti:
Dedicatoria
A mi familia, en especial a mi abuelo Alfredo y a mi padre Pepín Muñiz, que me han enseñado que el vino es más que una bebida; son recuerdos, herencia y amor transmitido de una generación a otra.
En los viñedos de Ribera del Duero, el vino crea dinastías, pero el amor decide sus destinos.
Seguro que estarás orgulloso.
EL BÁLSAMO DEL CORAZÓN HERIDO
(extracto del capítulo sobre La Caja de Pandora)
Como en el mito de Pandora, hay cajas que no deberían abrirse.
Durante años permanecen cerradas. Selladas por el silencio, la costumbre o el interés.
Pero basta un gesto.
Una grieta.
Y todo escapa.
No solo los errores.
También las verdades.
Y cuando eso ocurre, ya no hay forma de devolverlas a su sitio.
En las empresas familiares, los pecados no desaparecen.
Se heredan.
Se maquillan.
Se posponen.
Hasta que alguien tira del hilo.
Entonces emergen los dilemas éticos, las traiciones, los abusos de poder.
Y lo más peligroso:
la construcción de realidades falsas que casi todos aceptan porque conviene.
Según el mito, en el fondo de la caja solo quedó la esperanza.
En una familia empresaria, esa esperanza puede sostenerlo todo. O puede ser solo una ilusión.
Especialmente cuando quienes dirigen el juego no buscan preservar el legado, sino apropiárselo.
Alfredo Muñiz


Era más guapo que tu.
y tenía más pelo, pero yo creo que mejoró la raza en otros aspectos…