Desde muy pronto, tenemos documentada la presencia de la mujer en el Camino, y no solo como peregrina sino como responsable del bienestar de los caminantes, cuidando sus pasos.
Dentro de esa responsabilidad encontramos dos labores esenciales:
En primer lugar, hay mujeres a las que vemos fundando hospitales y alberguerías o ventas a lo largo de todos los caminos. En unos casos dentro de los muros de las poblaciones entre las que el camino discurre. Y no son solo las reinas o las nobles las que los fundan, que también lo hacen, sino mujeres que tiene en principio el caudal suficiente para ello. Son hospitales con pocas camas, pero que sirvieron de mucho en aquellos años primeros siglos de la peregrinación.
En otros casos, son también mujeres las que se hacen cargo de hospitales de montaña, acompañadas de sus hijos, y así por ejemplo las encontramos en Asturias en lo alto del Puerto del Pontón, donde Mari Andrés se obliga a mantener el camino abierto y los peregrinos orientados en los días de niebla mediante el toque de campana, o el de Aldonza de Ibias, en la venta El Acebo, en el límite entre Asturias y Lugo en el Camino Primitio.
Y sí es cierto que por ello obtenían beneficios, como por ejemplo que sus hijos no tuvieran que ir de hueste, es decir al ejército, pues eran el apoyo de sus madres en el servicio de la venta u hospital.
Y donde es ya frecuentísimo encontrarlas es como cuidadoras en los hospitales, en los que se atendía al peregrino herido, enfermo o agotado por el esfuerzo, manteniendo vivo el fuego, procurando que los jergones o la paja sobre la que iban a descansar y las mantas con las que se cubrirían estuvieran en condiciones; curándole sus heridas, cuando llegaban en mal estado, manteniendo dentro de lo posible el huerto cercano al hospital, de donde obtenia parte de los alimentos que les proporcionaba o las hierbas con las que curaba sus males, es decir, atendiéndoles en sus necesidades.
En muchos hospitales conocemos su actuación a través de las ordenanzas de los mismos y sí, siempre había una condición, que fueran mujeres de buena vida y costumbres.
María Josefa Sanz “Pepa”
Académica , Secretaria Técnica Historia y Documentación ACADEMIA DE GASTRONOMÍA CAMINOS DE SANTIAGO , PRINCIPADO DE ASTURIAS
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