La epidemia de gripe y el enfriamiento es algo habitual durante esta época del año. Descanso en cama, tomar muchos líquidos, calor y una visita al médico son las pautas a seguir. No obstante existen multitud de remedios de la abuela relacionados con la gastronomía. Uno de los más habituales es poner media cebolla en rodajas en la mesita de noche para respirar mejor. La miel, el limón y todo tipo de cítricos alivian los efectos de la enfermedad. Un caldo o sopa de pollo, una infusión de ajo y cebolla, infusión de jengibre o sauco, zumos, un “requemao” con leche y miel, agua; lo
fundamental es beber mucho líquido para evitar la deshidratación. En nuestros días hasta existen infusiones especiales en la farmacia que ayudan a prevenir y mejorar los estados gripales. Por otro lado, el líquido ayuda a que las secreciones nasales sean más fluidas.
Además, no olvidemos las gárgaras con sal y bicarbonato, otro de los remedios de toda la vida. Sal marina sin yodo con bicarbonato y agua tibia, si se vierten unas gotas en la nariz el efecto es sorprendente.
Por último, los clásicos vahos con eucalipto ayudan a ablandar y eliminar las mucosidades. ¿Qué más remedios propones tu?
Informa Alfredo Muñiz.

