Estados Unidos prohibirá las grasas trans
El médico japonés Hiromi Shinya es el autor de La enzima prodigiosa, un libro que se ha convertido en un best seller mundial. En sus páginas propone una forma de vida sin enfermar. La dieta del futuro que evitará las enfermedades cardíacas, curará el cáncer, detendrá la diabetes tipo 2, combatirá la obesidad y prevendrá padecimientos crónicos degenerativos. El doctor Shinya aconseja que una buena dieta tiene que estar formada en un 50 % por granos integrales, un 30 % por vegetales verdes, así como patatas, zanahorias, remolacha y vegetales marinos, y un 5% de frutas, semillas y nueces. El experto también recomienda evitar el tabaco, el alcohol, el chocolate y pide “tirar a la basura la margarina”. El experto fue uno de los primeros en entablar una batalla contra las grasas trans. Además, el profesor Fred Kummerow,de la Universidad de Illinois, también ha desarrollado toda una tesis que ha servido de base a la Administración Americana de Alimentos y Medicamentos (conocida como FDA) para anunciar que prohibirá el uso de las grasas trans artificiales de manera gradual en un período de tres años. La medida se ha puesto en marcha porque se consideran las grasas trans una amenaza para la salud pública. La desaparición de las grasas trans en Estados Unidos podría evitar 20.000 infartos de miocardio y 7.000 muertes por enfermedad cardiovascular al año, según los expertos.
En Europa apenas existe legislación al respecto, incluso ni aparecen en el etiquetado de los productos en la mayoría de países. Algunos alimentos con alto contenido de grasas trans pueden ser vendidos legalmente en restaurantes y supermercados.
No a las grasas trans: margarina, pasteles y bollería industrial
Los ácidos grasos trans (la palabra trans procede del inglés trans fatty acids, TFA) son un tipo de ácido graso insaturado que se encuentra principalmente en alimentos industrializados que han sido sometidos a hidrogenación o al horneado como los pasteles y la bollería, entre otros. También se encuentran de forma natural en pequeñas cantidades en la leche y la grasa corporal de los rumiantes.
Los ácidos grasos trans no solo aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en la sangre sino que disminuyen las lipoproteínas de alta densidad (HDL, responsables de transportar lo que llamamos el «colesterol bueno», dando lugar a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Los ácidos grasos trans se forman en el proceso de hidrogenación que se realiza sobre las grasas con el fin de solidificarlas para utilizarlas en diferentes alimentos. Un ejemplo de ello es la solidificación del aceite vegetal, líquido, para la fabricación de margarina. Además, favorece la frescura, le da textura y mejora la estabilidad.
Estos ácidos grasos pueden ser particularmente peligrosos para el corazón y se asocian con el mayor riesgo de desarrollo de algunos cánceres. Los estudios más recientes demuestran que las concentraciones más altas de ácidos grasos trans pueden incrementar el riesgo de diabetes de tipo II. Las grasas hidrogenadas se utilizan en comidas rápidas, productos comerciales de pastelería, alimentos procesados y fritos.
Otros hábitos saludables
Entre los hábitos saludables Hiromi Shinya propone dejar de comer y beber cuatro o cinco horas antes de acostarse; masticar cada bocado de 30 a 50 veces, y no comer alimentos oxidados, beber entre 8 y 10 vasos de agua buena al día.
El ejercicio, la respiración, la meditación, la alegría, el amor, y en definitiva el vivir apasionadamente son otros de los secretos de su modo de vida.
En el último apartado del libro La enzima prodigiosa cita alimentos curativos que evitan la acumulación de toxinas en el colon. Entre los bocados milagrosos se encuentra el wakame, un vegetal marino que se utiliza en España en la alta cocina. También reseña hongos comestibles como el maitake o el shitake. Informa Alfredo Muñiz.

