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GALICIA: de mochila por el Camino de Santiago

Después de Roma y Jerusalén, Santiago de Compostela es el lugar más visitado por los cristianos de todo el mundo. El Camino trasciende de forma espiritual a todo tipo de religiones que comparten senderos, sacrificio, compañerismo y buen humor.

Llegada a la plaza do Obradoiro

En plena plaza do Obradoiro se sitúa el Hostal dos Reis Católicos, conocido como el Parador de Santiago, historia, arte y tradición. Desde allí observamos como los rayos del sol iluminan las fachadas y la lluvia crea un ambiente mágico sobre los edificios y las calles empedradas. La catedral se yergue majestuosa mostrando su espectacular belleza. En el siglo XVI los Reyes Católicos constituyeron la Fundación del Hospital Real y para él hicieron construir el edificio que hoy ocupa el Hostal de los Reyes Católicos, convertido el año 1954 en hotel de lujo. Los peregrinos al presentar la Compostela adquirían el derecho a ser hospedados gratuitamente durante tres días. Las necesidades sanitarias de los peregrinos convirtieron a la institución, tras las necesarias ampliaciones, en el hospital más importante de Galicia y, más tarde, en sede de la famosa escuela médica compostelana. En 1954 se convirtió en Parador de Turismo, a pesar de que, como tradición de hospitalidad, el hotel continúa ofreciendo comidas gratis a los primeros peregrinos de cada día que se presentan en el propio Hostal, siempre presentando la Compostela, o fotocopia de la misma.

Credenciales para la Compostela

La Compostela es la acreditación de la peregrinación a la Tumba de Santiago, consiste en un libro que se puede sellar y adquirir en iglesias, albergues, monasterios, catedrales, ayuntamientos, hoteles, cafés y restaurantes. Al llegar a Santiago lo revisarán, exigen al menos dos sellos por etapa, y haber hecho como mínimo los 100 últimos kilómetros a pie o a caballo; desde Sarria se recorre algo más de lo exigido para lograr el reto caminando. Los ciclistas tendrán que completar los 200 últimos kilómetros. Los discapacitados están exentos de dichas obligaciones.

Se puede hacer el Camino por etapas, siempre y cuando éstas estén ordenadas cronológicamente y geográficamente. Si se hace solamente la distancia mínima exigida, se debe sellar siempre al inicio y al final de cada etapa, incluyendo la fecha correspondiente, de forma que se vea que el peregrino ha retomado el Camino en el mismo lugar en el que lo había abandonado.

Los niños que hagan la peregrinación con sus padres o en grupos, y que han recibido el sacramento de la Comunión, o que tienen la capacidad de comprender lo que significa la naturaleza espiritual o religiosa del Camino, pueden recibir la Compostela. Si no son lo suficientemente maduros debido a su corta edad, se les concede un certificado especial con sus nombres. En el caso de bebés o de niños muy pequeños se incluye sus nombres en la Compostela de sus padres o del adulto acompañante.

También se puede solicitar la acreditación del número de km recorridos, es algo más grande que la Compostela y está impreso en un papel pergamino. Está ornamentado con una frase en latín y una miniatura, ambas procedentes del Códice Calixtino.

Tras la confesión y la comunión se consigue la Indulgencia Plenaria, también conocida como el Jubileo.

De los falsificadores a los mochileros con GPS

En un principio se utilizaron como prueba las insignias, que se adquirían en Santiago, consistentes en la venera o concha de vieira. Es fácil deducir la facilidad de falsificar esta certificación que se vendían a la entrada de la ciudad, obligando a los prelados de Compostela y al Papa a decretar penas de excomunión contra los falsificadores. Más eficaz, fueron las cartas probatorias, que ya se expedían en el siglo XIII. La aparición de los vehículos a motor y, ya en nuestro siglo, la popularización del turismo, significó una cierta crisis para la peregrinación: se temía que el esfuerzo y el sacrificio en expiación de los pecados que hasta este momento significó la peregrinación a pie dejara paso a una actividad placentera y agradable en que emplear las vacaciones. Tal fue el caso que las autoridades en otros santuarios comenzaron a expedir certificados de visita imitando a La Compostela. El Cabildo de la Iglesia Metropolitana de Santiago siguió expidiendo el certificado y en la época moderna se limitó la concesión de la Compostela a aquellos que acuden a la Tumba del Apóstol por motivo religioso o espiritual, y siguiendo las rutas del Camino de Santiago a pie, en bicicleta o a caballo.

El Camino es una peregrinación católica de origen medieval cuyo propósito era llegar a la tumba del apóstol Santiago, el Mayor, situada en la cripta de la catedral. Compostela significa campo de estrellas, en honor a las luces que se divisaron sobre las reliquias de Santiago en el siglo IX. Aunque el peregrinaje a Santiago trasciende sobre todas las religiones y culturas. “Sancti Iacobus” en latín era como se conocía al Apóstol Jacobo.  Con el paso del tiempo evolucionó a “Santiago”, hay quien afirma que la deformación del nombre se produjo en las Cruzadas. Por tanto, por las rías gallegas en una barca de piedra llegó San Jacobo que con el tiempo se conoce como Santiago. Hoy en día muchos peregrinos van provistos de GPS. Informa Alfredo Muñiz

Publicado el Sep 23 2019. Archivado bajo Actualidad, Asesores, Hosteleria, Lugares con duende, Noticias destacadas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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