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Adiós a la confitería Polledo, adiós al cocodrilo de mi infancia

Tras 5 generaciones cierra sus puertas la Confitería Polledo en la calle Rivero de Avilés; 120 años de dulces historias que permanecerán en nuestro recuerdo.

Recuerdo cuando el día del Santo de mi abuelo Alfredo íbamos a comprar bandejas de pasteles para los niños de los orfanatos de Pravia; recuerdo cuando mi madrina me regalaba el bollo de tres pisos; recuerdo con cariño las tartas reina Victoria que presidían las bodas familiares; los roscones de Reyes; las tartas de chocolate de los cumpleaños; la bollería del desayuno;  los pasteles de los domingos, en especial mi pionono y el milhojas favorito de mi madre; el huevo hilado; el mantecado y, por supuesto, el cocodrilo de Navidad.

Adiós al cocodrilo de mi niñez

Uno de los símbolos de la confitería Polledo era el tradicional cocodrilo gigante de mazapán, que comenzaba a cortarse en los días anteriores a Nochebuena.

Polledo pertenecía al exiguo grupo de empresas centenarias que pervivían en el casco antiguo de Avilés (Asturias). La sociedad familiar fue fundada en torno a 1900 por Alfredo Suárez Polledo, abuelo de las actuales propietarias, Maribrí y Pacitina. En la segunda generación, diez hermanos pasaron por la repostería, Pacita “la primogénita” se quedó con el negocio y llegó al acuerdo de repartir su cupo de azúcar con su hermano Alfredo a cambio de que éste no utilizará el nombre comercial de la familia. Alfredo se independizó y fundó otra confitería en la calle de La Fruta que fue conocida por el nombre de La selecta de Alfredo Polledo.

En nuestros días no hay cupos de azúcar; ni cartillas de racionamiento. Los hornos actuales de las pastelerías funcionan a pleno rendimiento. Aunque con los avances técnicos se corre el riesgo de terminar con los negocios artesanales. Competencia industrial versus calidad artesana. Polledo permanecía como siempre, con sus productos de primera y sus recetas añejas. La confitería de Rivero era la más antigua de Avilés. Además afrontaba una vocación de continuidad. Al disfrutar la ventaja de conservar una estructura societaria similar a una primera generación. En los últimos años Salomé y su hija Salomé dirigían el centenario negocio. Salomé era la heredera del negocio y actual responsable, aunque la confitería pertenecía a su madre Maribrí y a su tía Pacitina. El tiempo pasa pero los dulces recuerdos nunca mueren. Informa Alfredo Muñiz

Nota: la confitería Polledo cerró el 10 de febrero de 2020 a las 8 de la tarde.

Publicado el Feb 10 2020. Archivado bajo Actualidad, El reto, HORECA, Hosteleria. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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